martes, 26 de marzo de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
Las respuestas dadas a la cuestión de la religiosidad humana
La religiosidad del ser humano ha sido una constante ya desde el paleolítico. El hecho es que la humanidad ha sido religiosa en su totalidad a lo largo de toda su historia e incluso lo sigue siendo en el tiempo presente.
No pretendo aquí responder a la pregunta sino más bien plantear las distintas respuestas que se han ido dando al tema desde distintas posturas ideológicas y filosóficas. Así, y sintetizando, distinguiríamos las dadas por:
EL RELIGIOSO CREYENTE: Es la posición "emic" propiamente dicha, del que enjuicia su propia creencia desde el punto de vista del mismo sistema de creencias en el que se halla inmerso. Como "criatura" se siente creado y, como tal, entra directamente en comunicación con los entes sobrenaturales sobre los que proyecta sus creencias. Considera que su fe es un don otorgado por los dioses que en un momento determinado revelaron a determinados visionarios y profetas el origen del mundo y el sentido de su existencia.
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| Auguste Comte |
EL POSITIVISTA Concibe la religiosidad como un problema gnoseológico y que, ante la carencia de unos conocimientos científicos y racionales adecuados acerca de la naturaleza, el hombre pre-racional se vale de fantasías para comprender el funcionamiento de la naturaleza. El avance de la ciencia implicará el paulatino abandono de las supersticiones pre-científicas y su sustitución por una concepción del mundo racional y positiva.
FEUERBACH: Pensaba en síntesis que la religión implicaba la alienación del hombre en dioses y seres sobrenaturales creados por el mismo hombre a su imagen y semejanza y que solo destronando a esos dioses y colocando en su lugar al hombre se logrará el equilibrio humanista y el fin de la alienación, quedando la religión, palabra que procede del latín, "religare" (reunir) , como un asunto entre hombres y no entre hombres y dioses
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| Ludwig Feuerbach |
EL MARXISTA Concibe la religión como un problema de alienación de la realidad humana: los hombres crean de forma inconsciente dioses que los someten y los dominan, como expresión del dominio que ejerce la naturaleza sobre el hombre en la producción social de su existencia. Las sociedades estratificadas en clases afianzan este extrañamiento construyendo dioses similares a los déspotas y sátrapas que los subordinan y la religiosidad sólo podrá ser superada una vez que se superen las relaciones de producción clasistas y los hombres entren en contacto entre sí y entre la naturaleza de forma diáfana, eliminándose las brumas y opacidades de la conciencia religiosa.
EL EVOLUCIONISTA: Piensa que la religiosidad ha sido una adquisición ventajosa desde el punto de vista de la selección natural, ayudando a la supervivencia de nuestra especie, la religión se adecúa a las estructuras cognitivas y de percepción, de modo que con la visión proyectiva que suministra la óptica religiosa, el hombre ha podido afrontar problemas y resolverlos ventajosamente. Desde este punto de vista dios residiría en el cerebro e incluso en los genes, de modo que la superación de la religiosidad no sería posible dado que se encuentra incorporada fisiológicamente en el hombre, es decir, forma parte integrante de la naturaleza humana.
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| Carl Jung |
EL PSICOANÁLISIS DE FREUD Y JUNG. Freud ligó la religión al problema de la represión y sublimación así como a la rebelión y asesinato del padre, lo cual habría producido un posterior arrepentimiento y deseo de restablecer la figura paterna sublimándola como Padre Celestial. Jung, por su parte, construye su teoría de los arquetipos, como estructuras profundas elaboradas en el subconsciente colectivo que reproduce mitos homólogos y análogos de naturaleza religiosa en todo el planeta.
NIETZSCHE. Bueno, para terminar, Nietzsche enfoca particularmente su visión de la religión y la religiosidad en dos religiones, la judía y la cristiana, concebidas, sobre todo la segunda, como una creencia propia de esclavos y espíritus débiles y gregarios, incapaces de autodeterminarse por sí mismos en una ética superior.
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| Friedrich Nietzsche |
Bueno, aquí queda más o menos planteado el tema, que quizá admita más matices aunque en el fondo sintetiza lo que es la religión y la religiosidad desde el punto de vista de los distintos ateísmos modernos y contemporáneos.
La perspectiva evolucionista es, desde luego, un buen punto de partida, aunque tampoco debemos dejar atrás nuestra naturaleza social y cultural. En la actualidad se ha reabierto de nuevo el debate entre la sociobiología y el culturalismo y un punto central es el de la "Tabla Rasa" de la mente humana (Os recomiendo un ensayo del psicólogo experimental norteamericano Stephen Pinker, con ese mismo nombre).
Si bien el paradigma culturalista que percibe nuestra mente como una pizarra en blanco a la que la educación e interacción social va llenando de contenido - de ahí el concepto tabula rassa - hunde sus raíces en el pensamiento de la ilustración, por su parte, el sociobiologismo, de la mano de las nuevas técnicas de experimentación de las estructuras cognitivas del cerebro, relanza nuestra naturaleza animal y la idea de que nuestras instituciones culturales residen en el cerebro.
El ateísmo de Nietzsche no era un simple ateísmo contemplativo e interpretativo, era un ateísmo de combate, una afirmación de la vida frente a las tinieblas y la tenebrosidad.
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| Enterramiento neandertal |
Por otro lado, las creencias del hombre primitivo no son propiamente religiosas sino pre-religiosas, mágicas, y la magia no se entendía como un culto sino como un arte, como una intervención en el curso causal de los acontecimientos encaminada a obtener un provecho. Casi todas las intervenciones mágicas parten de un principio de lo analógico (algo parecido a la homeopatía) basado en la idea de que con lo análogo se interviene sobre lo análogo.
En cuanto a los enterramientos o la costumbre de echar flores sobre las fosas, solo tenemos datos, se sabe que los neandertales enterraban a sus muertos y se han encontrado restos de pólenes que indican que arrojaban flores. Pero resulta precipitado obtener conclusiones sobre presuntas creencias sobrenaturales, tambien es posible - así lo apunta Marvin Harris - que el enterrarlos fuera para evitar los olores de la descomposición y putrefacción o que las flores se arrojaran como un ambientador.
Acerca del pensamiento del hombre primitivo y su sentido de lo religioso es bastante curiosa la anécdota contada por Andrew Lang (Mitos, cultos y religión) a propósito de un misionero llamado Robert Moffat. Los bosquimanos del suroeste de África creen en un mito que nos revela que los hombres y los animales salieron de una cueva o de una grieta a la superficie terrestre en una parte del norte donde aseguran ver aún las huellas que dejaron los primeros hombres y animales.
El citado misionero les indicó que ese mito era absurdo y les narró la historia de la creación del Génesis. Lo que no esperaba es que los nativos encontraran igualmente absurdo el relato de la creación: "Ustedes no estuvieron en el paraíso y no pueden saber lo que había ocurrido allí, mientras que nosotros podemos encontrar en la arena las huellas del primer hombre"
Se trata de un tema que no es nada baladí y su complejidad es tal que requiere para contextualizarlo el concurso de distintas áreas de estudio. la historia, la antropología, la sociología, la psicología cognitiva y experimental, la biología evolucionista y, para algunos, la genética y el psicoanálisis.
Las distintas explicaciones dadas han sido enumeradas por separado, pero eso no significa que no puedan ir juntas complementándose las unas a las otras, pues el hombre no busca a través de la religión solo la comprensión del mundo y los nexos causales de los fenómenos naturales (visión positivista) también quiere comprender el sentido de su propia existencia, su destino, su Yo, busca dotarse de un sentido tanto a sí mismo como al mundo que le rodea. Desde que adquirió conciencia de su realidad y finitud afiló una mente profundamente proyectiva e intencional, dotando de proyección e intencionalidad no solo a sí mismo, sino al mundo de los objetos que lo rodean.
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| Noosfera |
Existe otro aspecto: el de la noología. Me explico. La idea de noosfera o mundo de las ideas es relativamente reciente, se la debemos al paleontólogo jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin. Cuando las ideas se desvinculan de su productor acaban adquiriendo vida propia e incluso adquiriendo una objetividad que acaba imponiéndosenos incluso de forma implacable. Así que si conectamos el mundo de las ideas con el concepto de alienación (o sus distintas variables, enajenación o extrañamiento) encontramos una de las bases de la existencia de los entes religiosos: númenes, espíritus, dioses y Dios.
Nuestras ideas acaban adquiriendo vida propia, como la criatura del Doctor Frankenstein, desligándose de las conciencias que las han creado y sometiéndonos a sus caprichos, imponiendo nos normas, rituales, sacrificios e incluso comunicándose con nosotros. ¿Existen los dioses? Desde una perspectiva platónica, en tanto que ideas que se independizan de nuestra conciencia, existen, desde luego.
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| Gautama Buda |
Es que no se debe confundir religiosidad con creencia en dios o con creencia a secas. Una cosa es que todos los creyentes sean religiosos y otra muy distinta que todos los religiosos tengan que ser creyentes. Religiosos ateos te los puedes encontrar en todas partes e incluso, ¿por qué no? religiones ateas, pues el budismo y el jainismo en oriente y los cuáqueros en occidente, siendo religiones cargadas de espiritualidad, prescinden del dios personal rector del universo y aunque el mismo Gautama (Buda) admitía la existencia de dioses, estos eran mortales, como los hombres.
Tampoco vamos a caer en el holismo y asegurar que cualquier devoción humana es una religión. Devociones y obsesiones las tenemos a patadas en la sociedad actual: por el fútbol, por la política, por el arte, los móviles, o cualquier hobie absorbente como el coleccionismo de coches, sellos, ...,
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| Culto a los Kim en Corea del Norte |
El caso es que aún encontrando muchas connotaciones y similitudes con las religiones no son religiones propiamente dichas. Aunque nos podemos topar con fenómenos sorprendentes como, por ejemplo, tras la muerte del sátrapa coreano Kim Jong Il, el despliegue profundamente religioso con llantos programados o el hecho de que ese sea el único país del mundo donde el Presidente vitalicio es un muerto, su antecesor y fundador del Estado, Kim Il Sung, ante cuyas imágenes es obligatorio postrarse de frente y orarle en señal de veneración.
En cualquier caso, el chip religioso lo tenemos puesto y muy bien puesto y lo activamos a la primera de cambio, solo hace falta que nos presenten al objeto a venerar: en torno a Elvis Preley se ha construido una religión, algunos de sus seguidores aseguran que está vivo, y sus devotos, al igual que los musulmanes con la Meca, peregrinan anualmente a Tenessee, lugar donde está enterrado, con Camarón de la Isla pasa un tanto igual, incluso ves pegatinas con la leyenda "Camaron Vive", igual que Jesucristo, las coreografías de Joaquín Cortés, con los brazos en Cruz, tanto de lo mismo.
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| Culto a Elvis Presley |
Y es que la construcción de religiones en torno a ídolos del tipo que sea, de música por, se entregas cinematográficas, de novelas de ficción, se ha convertido incluso en una estrategia de marketing, de mercado para el lanzamiento del producto. Al creador de la saga de la guerra de las galaxias, George Lucas, le recomendaron que creara una religión y se puso manos a la obra, creó la religión Jedi que, por cierto, tiene muchos devotos y seguidores, el ídolo Pop se lanza al mercado con su correspondiente club de fans, es decir, de adoradores, las entregas de Harry Potter, Crepúsculo, el Señor de los Anillos, tanto de lo mismo
Y en cuanto a sucedáneos posmodernos de la religión, el mundo de los extraterrestres nos ha provisto de un arsenal ¿Cuántas sectas se habrán creado en torno a los extraterrestres, cientos, miles? Una nueva visión del Universo distinta a la bíblica, que concebía el mundo como una tierra plana recubierta de una semiesfera llamada firmamento que servía de tapadera como una quesera, que ha abierto la posibilidad de concebir la existncia de miles de millones de soles y de planetas orbitando a su alrededor no nos ha provisto de mayor racionalidad sino de una nueva mitología adaptada y, con ella, de nuevas religiones y de apariciones. Si antes la que se aparecía era la Virgen ahora son los ovnis los que se nos aparecen.
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| Culto a Camarón |
La religión no siempre ha sido teísta. En sus comienzos fue animalista, una derivación de la palabra animista. La religión, como todas las nociones culturales, ha sido sometida a los avatares del tiempo y de la evolución, se ha ido transformando y adaptando a distintas épocas y circunstancias, pero todas las religiones cuentan con un sustrato común, el de la inserción del hombre en la realidad que más bien es su realidad, su marco de existencia y desarrollo vital. En este contexto, hablar de religión equivale a hablar de mediación.
Es cierto que nuestro cerebro, básicamente proyectivo y finalista, nos predispone a creer, pero tambien es cierto que no estamos condenados a sobrevivir eternamente con esa predisposición e incluso, en determinadas circunstancias favorables, la podemos superar (algunos, por supuesto) aunque no siempre resulta tan sencillo.
Un católico como Chesterton decía que cuando se deja de creer en las religiones establecidas se empieza a creer en cualquier cosa y en parte es cierto; de la crisis de las religiones quienes acaban sacando tajadas son las sectas de todo tipo, sean "New Age", cienciologías, creencias esotéricas, veganismo, homeopatía, moonies, etc que se aprovechan de esta impronta, de esta predisposición a creer. Es algo así como el principio de conservación de la energía según el cual ni se crea ni se destruye, solo se transforma, pues con las creencias sucede tanto de lo mismo.
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| Gnosis |
El hombre es un ser fuertemente existencial, pasional y proyectivo y el simple conocimiento del funcionamiento causal de las cosas no sacia esas pulsiones existenciales y la búsqueda de sentido, más aún que la de conocer, siempre le llevará a mediar su existencia, sea con religiones seculares, con religiones profanas o con neoreligiones, el caso es sentirse unido y vinculado a empresas comunes.
Si la empresa es la construcción de una nación, ya tenemos fundada una nueva religión con sus correspondientes símbolos sagrados a los que rendir culto, que se llaman banderas, a las que se besa y saluda marcialmente como antaño se hacía con los santos y los crucifijos, ya tenemos sus mártires y santos a los que rendir veneración, las llamar que no se extinguen en honor al soldado desconocido, los monumentos a los caídos, con sus mitos fundacionales según los cuales en la fundación de la nación participaron personajes legendarios con poderes sobrehumanos, etc, etc, etc.
la transcendencia no es una característica común a todas las religiones sino a determinado grupo de religiones. En las tres grandes religiones monoteístas del libro: judaísmo, cristianismo e Islám, han surgido sus correspondientes ramas gnóstícas. La gnosis, de la que derivan el ascetismo y el misticismo, es un sistema religioso basado en la introspección y la adquisición del conocimiento mediante la iluminación interior y la elevación espiritual.
Los gnósticos cristianos, perseguidos por la Iglesia oficial como herejes, establecieron varios grados de iluminación: El inferior era el de los hílicos, incapaces de ver más allá de la materia, el segundo grado era el de los psíquicos, que atisbaban un mayor nivel de conocimiento, el tercero, el de los pneumáticos, plenamente iluminados por el espíritu y, el último, el estado de plenitud total, el de la gnosis, equivalente al karma en la India (hay que tener en cuenta que la impronta gnóstica es básica en oriente: jainismo, hinduismo, budismo ...) Sin embargo, la corriente que siempre triunfó fue la oficialista, la dirigida por sacerdotes, imanes y rabinos, puesto que también el Islam conoció su variante gnóstica en el sufismo y el judaísmo con la Kábala.
El caso es que junto al transcendentalismo ha funcionado el inmanentismo, muy arraigado en las creencias griegas en las que Dios no es razón transcendente sino inmanente al mundo en un contexto monista. El dualismo cuerpo/alma, sin embargo, no siempre operó en el panorama religioso. La creencia en la resurrección de los muertos que aún se recita en el Credo fue en sus comienzos literal e incluso la nueva Jerusalén predicada por Jesucristo, tras la catarsis operada de forma inminente mediante la llegada del fin del mundo era tambien literal, no un mundo celestial o del más allá.
Existen las llamadas necesidades religiosas, de acuerdo e incluso desde ciertos puntos de vista se considera la religión como un servicio. En algunos planes de ordenación urbanística suelo ver a menudo el concepto "dotacion de espacios para servicios religiosos". Aunque se puede considerar que la necesidad religiosa es una variable histórica y sociológica, no es, ni mucho menos, una constante como el servicio de suministro de agua potable o de recogida y tratamiento de resíduos sólidos urbanos. Aunque hoy día la tecnología, incidiendo en la procura existencial, ha incorporado otras muchas necesidades: el PC domèstico, Internet, el teléfono móvil, etc.
jueves, 3 de enero de 2013
La Ciencia y la Teología en los siglos XVI y XVII
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| Miguel Servet |
Acabo de entrar en un muro de facebook en el que se plantea una cuestión interesante, el de las posturas adoptadas por los científicos y divulgadores en relación a las religiones. En primera línea de la batalla, con un ateísmo comprometido y militante se encuentra el biólogo británico Richard Dawkins. Aunque otros científicos le siguen, unos con posiciones más moderadas que otros, la verdad es que entre el mismo bloque de los científicos no encuentra la misma aprobación.
El mismo y celebrado Peter Higgs ha acusado recientemente a Dawkins de practicar un fundamentalismo antirreligioso. Otros, como el paleontólogo norteamericano Stephen Jay Gould y el español Francisco Ayala son partidarios de cierta convivencia entre ciencia y convicciones religiosas. Lo cual implica que en este punto no existe un consenso sobre si debe existir o no beligerancia en relación a la cuestión religiosa.
Sin embargo, en los albores del pensamiento científico contemporáneo las cosas no se planteaban del mismo modo. He elegido tres científicos, pero no al azar precisamente: Blas Pascal, Isaac Newton y Miguel Servet. Los tres tuvieron una misma cosa en común: sus profundas convicciones religiosas. Fueron científicos y teólogos al mismo tiempo y, como tales, intervinieron activamente en los debates teológicos de su época.
A Miguel Servet le tocó vivir la época de la Reforma Protestante y la Contrarreforma. El situarse en el epicentro de la gran confrontación le costó la vida en la hoguera. Pero antes habría que deshacerse de uno de los tópicos y mitos de la historiografía, esa que lo incluye en las listas de científicos represaliados por la Inquisición Católica y la Calvinista (pues fue condenado por ambas), puesto que Servet murió como teólogo, no como científico. Jamás se interfirió en sus estudios en medicina ni en sus descubrimientos sobre el sistema circulatorio. Lo que acabó con su vida fueron sus posiciones anti-trinitaristas, dogma central de la fe católica.
Blas Pascal, por su parte, se adhirió a la corriente católica más reaccionaria y determinista de su época, el jansenismo de Port Royal, contraria a la postura defendida por los jesuitas, más proclives a la defensa del libre albedrío del jesuita español Luis de Molina. En realidad el jansenismo fue una reactualización del pensamiento de San Agustín de Hipona en polémica contra Pelagio y los pelagianos en el siglo V, pero la ortodoxia declarada en el siglo V se volvió heterodoxia en el siglo XVI.
Isaac Newton, conocido como el más genial científico de todos los tiempos, que revolucionó diametralmente la física aristotélica imperante en la época fue, aunque parezca paradójico, alquimista y también teólogo adventista y estudioso en profundidad de las profecías bíblicas, en obras como Observations Upon the Prophecies of Daniel and the Apocalypse.
¿Podemos juzgar a estos hombres con los criterios de nuestra época? Evidentemente no. Se trataba de hombres de su tiempo. Opino que sus mentes eran bicamerales donde lo teológico y lo científico ocupaban compartimentos estancos que no interferían entre sí. Cuando trabajaba el científico se activaba su compartimento mental científico y cuando lo hacía el teólogo, el suyo propio. Posiblemente, la idea de Gould de los Magisterios que no de Superponen viniese inspirada en el pensamiento de estos hombres de su época, es una simple suposición, no una afirmación.
En cualquier caso, lo que carece totalmente de sentido es afrontar los grandes problemas del presente a los ojos del pasado, pues si bien en la antigüedad el conflicto político se dirimía en el plano exclusivamente religioso en tanto que conflicto religioso, la emergencia de la política como categoría autónoma y laicizada tiene lugar tras las revoluciones del siglo XVIII, que dejan atrás los antiguos dilemas en un contexto de laicismo que traspasa fronteras tanto en la ideología como en filosofía y arte, quedando los poderes religiosos como fuerzas residuales del Antiguo Régimen ante las que no cabe hacer concesiones de ningún tipo.
viernes, 28 de diciembre de 2012
¿De verdad entramos en un nuevo año?
Hoy estamos a Primero de Enero de 2013, ¿seguro? Hagamos un pequeño ejercicio de escepticismo, relativismo e iconoclastia que siempre es bueno y saludable, mejorando lo presente y sin ánimo alguno de aguar la fiesta a nadie, ¡faltaría más!
Nuestra organización del tiempo, estructuración, selección, etc ha sido siempre convencional y arbitraria.
Nuestro calendario oficial, sin ir más lejos, implantado por el cristianismo y, como consecuencia de la globalización, internacionalizado, parte de dos errores básicos: a) obviar el cero como dígito inicial, básico en nuestro sistema decimal, y b) establecer arbitrariamente la fecha del nacimiento de un mesías cristiano que siquiera se amolda a los escasos acontecimientos históricos narrados por la Biblia, aparte del hecho de que la existencia histórica de Cristo es algo imposible de demostrar.
Por otra parte, ¿por qué tiene que ser el més de enero el del inicio del año? Si tuviese base astronómica debería empezar, al menos, coincidiendo con el solsticio de invierno, el 21-22 de diciembre. El problema es que astronómicamente los años no son enteramente solares: en la mayoría de las culturas han sido solar-lunares aunque en otras, como la islámica, enteramente lunares.
Para la elección del inicio del año los celtas establecieron el Samhaim (1 de noviembre), los romanos, antes de la reforma juliana, lo hicieron comenzar en marzo, las comunidades prehispánicas, coincidiendo con la llegada de la primavera, a comienzos de abril, para los chinos este año, llamado de la Serpiente, comienza el 10 de febrero, para los hebreos el 1 de Tishrei comenzó el año nuevo que se corresponde con el 29 de septiembre de 2012
En fín, que no sabemos a qué 2013 vamos, pues tampoco es con puridad el 2013 de la era cristiana sino de la era que fijó el monje Dionisio en el siglo VI con el objeto de sustituir el hasta entonces vigente 754 AUC (Ad Urbe Condita) Los musulmanes se encuentran en el año 1.434 de la Hégira, que en el calendario gregoriano correspondería al 16 de julio de 623, pero sus años son lunares y los hebreos empezaron su cómputo con la creación del mundo, así que están en el año 5.774.
Por lo demás, nos encontramos no sólo ante un solo tiempo sino a distintos tiempos: cosmológico, geológico, biológico, físico, histórico, cuántico .... Con la dificultad añadida de que la existencia misma del tiempo físico está sujeta a discusión.
martes, 18 de diciembre de 2012
De bueyes, de mulas y otros animales totémicos
La declaración teológica del Papa sobre la inexistencia del buey y la mula en el portal no aporta absolutamente nada nuevo por lo que a la doctrina católica se refiere, pues es cierto que no existe referencia alguna a estos animales en los textos canónicos. La única referencia la podemos encontrar en un Evangelio apócrifo medieval del siglo VI, el llamado PseudoMateo, que es la que ha impregnado al catolicismo popular y a la cultura belenística.
Sin embargo, la presencia de esos dos animales totémicos es mucho más acorde
a la estructura del mito del nacimiento del héroe semidivino y semihumano que su ausencia. La imagen de la naturaleza protectora del crecimiento del niño impregna diversas mitologías, ya sea en forma de creencias religiosas o de cuentos populares donde las fuerzas naturales se alinean junto al héroe frente a la adversidad que trata de impedirlo. En la leyenda de Gilgamesh es el rey de Beroso, abuelo de este, el que, advertido de que un hijo de su hija le arrebataría el trono, encierra a su hija en una torre para que no pueda concebir, pero esta es fecundada por los rayos del sol. Enterado del nacimiento, arroja al niño desde lo alto de la torre, pero este es rescatado por un águila y entregado a un campesino para que lo críe. En distintas leyendas asiáticas se repite el mismo esquema de concepción solar, de entrega del neonato a las fieras que, lejos de devorarlo, lo protegen con su manto protector, desviando su camino tanto caballos como bueyes para no pisarlo, etc. El paralelismo con la leyenda de Herodes queda patente.
Aunque, para ser coherentes en el plano puramente mitológico, habría que proponer otro cambio de escenario, cambiar el establo por su original, la cueva o la gruta, puesto que Jesús nace en una cueva el 25 de Diciembre o el 6 de enero, según la versión pérsico-romana (Mitra) o egipcia-alejandrina (Dionisos, Eón y Osiris). Según los Evangelios, Jesús nace en un establo. No obstante, la palabra que suele traducirse por “establo” en los evangelios es “Katalemna” que literalmente significa refugio temporal o cueva. La cueva representa el vientre de la madre tierra. Sabemos de cuevas consagradas al dios Pan, Mitra nació en una cueva y que Zeus nació en una cueva en Creta.
EL BUEY El toro es un animal totémico que cumple un importante papel en las
mitologías de Asia menor, desde la leyenda del rey Minos y el Minotauro en Creta hasta el ritual frigio del taurobolio. No podía faltar en las representaciones icónicas del nacimiento de Jesús, primo hermano de Mitra en el ámbito de las mitologías. En Egipto el buey Apis menfita fue un toro negro con marcas blancas sobre su frente y sobre su lomo, concebido cuando un rayo de luz cayó sobre una vaca. Por lo cual, se lo consideró sucesivamente hijo del sol, la corporización de Ptah y más tarde la reencarnación de Osiris.
EL ASNO En Egipto, el asno rojo es una bestia feroz (el dios Set) con la que se encuentran los muertos en su último peregrinar; y como animal lascivo es abominado por Isis. En la India es la cabalgadura de las divinidades nefastas. En China, en cambio, el burro blanco es la montura de los Inmortales. Los poderosos de Israel montaban asnos blancos, limpios (Jue 5,10). En Grecia, Apolo convirtió las orejas de Midas en orejas de burro por preferir la música de Pan a la de Delfos, es decir, por preferir lo material a lo espiritual; es atributo de Dioniso, tal vez porque un burro llevaba el cofre que hacía de cuna al dios; era animal sagrado y sacrificado en Delfos. Para los romanos es atributo de Príapo, el dios de la fecundidad.
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| El niño solar, coronado con rayos solares, personificación del Sol Naciente |
Conclusión. Sería conveniente respetar los arquetipos originales y evitar en lo posible racionalizar el mito. El precio de la historización de lo mítico, aparte de la pérdida de la coherencia narrativa, no es más que la caída en el más espantoso de los ridículos
sábado, 24 de noviembre de 2012
Las secuelas de la evolución humana
Si hubiera que destacar una característica anatómica sobresaliente de nuestro diseño habría que hablar del bipedismo o bipedestación y de la posición erguida. En el linaje evolutivo se suele llamar homo erectus al primer homínido que llegó a la posición totalmente erguida. Nosotros, junto a los neandertales, tambien somos erectus, sin ningún género de dudas.
En el proceso de hominización, la adquisición de la posición erguida supuso un avance en el sentido de que nos permitió liberar los miembros locomotores anteriores (brazos y manos) permitiéndonos recoger objetos y utilizar herramientas, pero para ello hubo que pagar un precio bastante elevado, un precio que aún hoy lo estamos pagando en la hipoteca más larga de la historia.
El hombre no está preparado para andar erguido, vistas sus consecuencias. Sufrimos de forma casi continua roturas de ligamentos, esguinces de rodilla, luxaciones, lesiones en el menisco, por no hablar de los problemas cervicales y de columna, que a partir de cierta edad se convierten en un auténtico calvario. Por otra parte, los costes del embarazo y el parto son mucho más elevados que los de cualquier cuadrúpedo: la pelvis ha de ser estrecha al encontrarse en el centro de gravedad del feto y este ha de ser expelido antes de su completo desarrollo siendo prácticamente un embrión.
En los cuadrúpedos es bastante más improbable una desviación de columna que en los bípedos como nosotros, puesto que el centro de gravedad de los primeros se reparte a lo largo de todo el cuerpo. En cambio, para los de nuestra especie es corriente tener problemas de columna (lumbares, dorsales y cervicales) dado que la columna actúa de soporte del cuerpo.
Son muchos factores los que han cambiado en nosotros al adoptar la
bipedestación, adaptaciones al medio que nos han favorecido en un sentido pero que también nos han generado más de un inconveniente, nuestra circulación se ve dificultada, eso es notable: buscad un cuadrúpedo con varices, es la dificultad del retorno venoso lo que hace que padezcamos este trastorno tan característico de nuestra especie; buscad un cuadrúpedo que sufra de insolación, no lo hallareis, solo nosotros somos incapaces de enfriar nuestro cerebro con suficiente velocidad cuando el sol incide de forma mantenida en nuestras cabezas.
Buscad un cuadrúpedo con escoliosis, ¿un gato, un perro?.
bipedestación, adaptaciones al medio que nos han favorecido en un sentido pero que también nos han generado más de un inconveniente, nuestra circulación se ve dificultada, eso es notable: buscad un cuadrúpedo con varices, es la dificultad del retorno venoso lo que hace que padezcamos este trastorno tan característico de nuestra especie; buscad un cuadrúpedo que sufra de insolación, no lo hallareis, solo nosotros somos incapaces de enfriar nuestro cerebro con suficiente velocidad cuando el sol incide de forma mantenida en nuestras cabezas.
Buscad un cuadrúpedo con escoliosis, ¿un gato, un perro?.
Cuesta menos mantener la postura en cuadrúpeda. En la lucha contra la gravedad se precisa menos energía para regar un cerebro cuando entre la 1ª y última vértebra podemos trazar una línea recta y resulta ser casi paralela al suelo. La verticalidad es muy costosa.
El habla y la capacidad para el lenguaje, esa facultad tan propiamente humana también ha tenido un precio, el de que podamos ahogarnos al tragar y el de que la bebida entre por el conducto respiratorio. Y es que sin el pronunciado descenso de la laringe, prácticamente unidos ambos conductos, no podríamos articular el lenguaje.
En nuestro caso particular las deficiencias de nuestra adaptación física la suplimos con la cultura, para algo somos un animal cultural o biocultural. De todos modos me parecería demasiado arriesgado entrar en el terreno de la futurología o de la ciencia ficción pues lo que va a pasar no lo sabemos o si los avances en ingeniería genética (ya no como evolución biológica sino cultural) logren paliarlas modificando nuestro genoma. ¡cualquiera sabe!
Si hacemos de la necesidad virtud, podemos asegurar que el despegue cultural fue clave no solo de su supervivencia sino de su ulterior supremacía. Un mal corredor (todos los expertos en locomoción subrayan las ventajas del desplazamiento cuadrúpedo sobre el bípedo a lo que yo añado que los cuatro miembros de los vertebrados son desventajosos si los comparamos con la pluralidad de miembros locomotores de los artrópodos. Los insectos pierden poco en sus facultades de desplazamiento si le falla una de las patas, no sucede lo mismo con un cuadrúpedo y menos, por supuesto, con un bípedo) un mal trepador (un animal bimano que ha perdido la prensibilidad de las extremidades posteriores) no podía tener mucho futuro. Y paradójicamente lo tuvo, las carencias se troquelaron finalmente en ventajas, su inespecialización biológica se convirtió en fuente de irradiación adaptativa, una irradiación adaptativa no le vino del bios ni de los genes. No precisaba de modificaciones morfológicas, anatómicas o fisiológicas, tampoco le supuso ningún problema las fuentes de nutrición: era omnívoro. Konrad Lorenz destaca la importancia de la no especialización biológica como factor clave de supervivencia de los llamados representantes “medios” del grupo taxonómico, y al respecto señala que
"Los animales exploradores siempre son morfológicamente representantes “medios” del grupo taxonómico del que provienen, como la rata entre los roedores, el cuervo entre los pájaros y, si no tenemos en cuenta el cerebro, el hombre entre los primates. La rata trepa peor que la ardilla, nada peor que el castor, corre peor que el jerbo y cava peor que el roedor subterráneo ciego Spalax, pero supera a todos estos especialistas en las tres funciones en las que no son especialistas. Resulta significativo que entre los animales superiores solo se hallan vuelto cosmopolitas los “especialistas en la no-especialización”.
También el hombre, llamado por Gehlen el “ser deficitario”, puede rivalizar en la versatilidad de sus funciones físicas con casi todos los mamíferos de dimensiones similares; cualquier hombre medianamente hábil es capaz de nadar un trecho bajo el agua y recoger al mismo tiempo un objeto del fondo, marchar veinticinco kilómetros por día y trepar por una cuerda. ¡Ningún otro mamífero es capaz de imitarlo!"
Ciertamente, el único primate totalmente bípedo es el hombre pues nuestros parientes antropoides más próximos, los gorilas y los chimpancés, se desplazan con la ayuda de los nudillos. Otros simios que se han adaptado al medio terrestre y han abandonado la vida arbórea, los babuinos, son cuadrúpedos. La visión binocular y estereoscópica, en efecto, fue una conquista del medio arbóreo y, de hecho, la compartimos con todos los primates. La binocularidad nos permite una percepción del espacio tridimensional aunque nuestro ángulo de visión es de 180 grados, la mitad del de los herbívoros de las llanuras que, a cambio, carecen de la percepción espacial.
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| Especies invasoras |
Las manos son la más mortífera herramienta del medio animal y lo es precisamente por su versatilidad en un medio cultural, es decir, su capacidad para fabricar herramientas cada vez más sofisticadas. Existen otros primates que usan herramientas: los chimpancés saben cascar nueces, tallar ramas, hacer bastones, pero no lo hacen en un contexto cultural, siquiera transmiten sus conocimientos a las crías; lo que es la enseñanza y el aprendizaje, base de la transmisión cultural, no existe. Además, la herramienta la usan de forma ocasional, no habitual ni como medio básico de vida.
En el fondo lo que he buscado manifestar ha sido una sibilina crítica al creacionismo y a sus hijos, entre ellos, la doctrina del diseño inteligente, la idea de que el hombre es el Rey de la Naturaleza y que Dios lo hizo a imagen y semejanza suya, se trata tambien de una crítica a las doctrinas teleológicas basadas en la idea del progreso como móvil universal de la materia y la naturaleza.
Bajo la afirmación de que somos la especie dominante del planeta subyace un chovinismo bastante provinciano sobre nuestra condición. Una cosa es que seamos la especie más joven, según el reloj geológico y otra que seamos la especie dominante. Aunque te parezca absurdo y paradójico la especie dominante del planeta no pertenecería ni al reino animal ni al vegetal sino al de los aqueos, las bacterias. Decía Stephen J. Gould “Estamos en la Era de las Bacterias. Nuestro planeta ha estado siempre en la Era de las Bacterias. Las bacterias son- y siempre han sido- las formas dominantes en la Tierra. Nuestro fracaso en comprender este, el mas evidente de los hechos biológicos, surge en parte de la ceguera de nuestra arrogancia, pero tambien, en gran medida, como un efecto de escala.”
Las bacterias son el tipo de célula que mas tiempo ha vivido en la Tierra. Aparecieron hace mas de 3.500 miillones de años, su número es muy grande y ocupan una cantidad muy variada de ambientes, por lo que resulta dificil imaginar un cambio planetario que las haga desaparecer por completo. Es muy dificil calcular el número de bacterias que habitan el planeta, sin embargo, sabemos que un gramo de tierra fertil contiene miles de millones.
En un centimetro cuadrado de piel humana hay unas 100.000 bacterias. A lo largo de la vida de una persona, habitan en su intestino muchisimas mas bacterias que todos los seres humanos que alguna vez han existido.
Ademas existen bacterias que habitan ambientes donde seria imposible la supervivencia para los seres humanos. A partir de los años 60 del siglo pasado se han descubierto bacterias que pasan toda su vida dentro del hielo o por encima de los 100ºC, en ambientes altamente ácidos o alcalinos o salados y bajo la presión de los mas profundos fondos marinos.
Sí, la cuestión es que la tendencia a la complejidad no tiene por qué ser más ventajosa cara a obtener una mayor viabilidad o para asegurar la supervivencia de la especie o del individuo. La naturaleza baraja distintas estrategias de supervivencia, la estrategia R que suele ser la propia de los animales menos complejos (invertebrados, peces...) donde una puesta de muchos huevos y alevines garantiza la supervivencia de un número determinado de ellos y la R, propia de los vertebrados superiores, aves y mamíferos, consistente en dispensar un continuo cuidado a las crías hasta su plena viabilidad. No podemos decidir, a priori, cual es más o menos ventajosa, aunque ambas lo son cada cual en su ámbito.
A las grandes extinciones no suelen sobrevivir especies muy grandes, como tú has dicho, y en estos casos la ventaja no viene dada por la complejidad sino por su menor dependencia de grandes fuentes de energía y calorías, los más pequeños cuentan con ventaja y también los menos especializados, favoreciendo siempre a las especies medias, que no tienen por qué ser las más complejas.
Lo que sucede con el paradigma del progreso es que lo tenemos incrustado en el pensamiento de occidente y si hubiera que encontrar un origen tendríamos que remontarnos a mucho antes de Darwin y Lamarq, al pensamiento de Aristóteles y a su cadena del Ser donde los seres existentes se colocaban en un orden ascendente de lo simple a lo más complejo, más "perfecto", en el lenguaje de la escolástica tomista, algo así como una ascensión con el hombre y, por supuesto, el creador, como cúspides.
Lo que sí se ha podido probar es que el bipedismo y la posición erguida no fueron consecuencia de un mayor desarrollo de la inteligencia y habilidades cognitivas de los primeros homínidos ni tampocode la destreza manual y habilidad en la fabricación de herramientas. Los australopitécidos, dada su capacidad craneal, no tenían más inteligencia que los actuales gorilas. Sin embargo, el hecho de desplazarse a dos piés en las llanuras interboscosas de la franja del Rift africano si debió suponer una ventaja. Las manos como órganos prensiles entendidos más como auxiliares del medio terrestre que del arbóreo pudieron servir para el desplazamiento de crías o de alimentos.
Con lo que podemos dejar sentado que el bipedismo fue causa más que consecuencia del desarrollo de la inteligencia y habilidad manual, puesto que la inserción del cráneo en una nueva base permitió el crecimiento del cerebro. Aunque sobre las causas del crecimiento del cerebro algunos apuntan que no están relacionadas con la inteligencia sino con una forma de defensa de las insolaciones al ser este el órgano más expuestos a la acción del sol. Las lesiones cerebrales se compensarían, por decirlo así, con una masa encefálica lo sufiecientemente amplia como para poder compensarlas. Se ha comprobado que, dada la plasticidad del cerebro, tras un accidente que ha afectado a una determinada área, ha sido desplazada la función a otra. Según dicen algunos, como Fialkowsky, tambien los cetáceos se vieron obligados a dotarse de un gran cerebro como medio de compensación de las lesiones sufridas tras elevados períodos de inmersión y anoxia.
Pues sí, el cerebro es el órgano más complejo del que disponemos y, al mismo tiempo, la última adquisición de la evolución: en un período de unos escasos cientos de miles de años se duplicó en tamaño y, en el último millón se triplicó: de los poco más de 400 cm3 del homo hábilis sapiens ha llegado casi a los 1.400 cm3. A parte de eso es un órgano muy caro, un órgano que representando sólo el 2% de nuestro peso consume el 20% de la energía que suministramos al cuerpo.
Ni el más potente ordenador puede dirigir tantas rutinas a un mismo tiempo como ir andando por la calle, que implica un ejercicio de coordinación y equilibrio, observar los letreros de los escaparates, ver las imágenes, leer las ofertas, está procesando información visual y simbólica, mientras dialogas con tu acompañante (emites e intercambias información simbólica a un mismo tiempo) a la par que te estás tomando un helado y disfrutando de su sabor (ingieres un alimento, evitas que se derrita, etc) ... realmente se trata de una acción cotidiana que procesa millones y millones de bytes, de sinapsis, de impulsos y estímulos del sistema nervioso, algo francamente inimitable.
En nuestra naturaleza se encuentra tanto el raciocinio como la irracionalidad, la hybris y la lógica, que cohabitan, se turnan, se desplazan, se inhiben, etc, conviviendo de miles de formas distintas. Linneo, con excesivo chovinismo por su parte, catalogó a nuestra especie como "homo sapiens", lo cual solo describe una parte de nuestra realidad. Edgar Morin prefiere una doble definición, homo sapiens/ homo demens pues nuestra racionalidad y nuestra demencia caminan al unísono. Aunque, en realidad, tanto la agresividad como el amor y odio ya existían de antes en el mundo animal, con capacidad menos destructiva, por supuesto.
Y, desde luego, la locura y las enfermedades mentales, el enrocamiento del cerebro creando alucinaciones, falsas vivencias ligadas al fallo de los neurotransmisores como la OBD (Out Body Experience o sensación de salirse del cuerpo) y recuerdos y delirios de todo tipo es algo de lo que, aunque no tengamos la exclusiva, es más propia del hombre y de su gran cerebro que de las restantes especies. Todo tiene su precio.
miércoles, 24 de octubre de 2012
¿Humanización de la sexualidad?
En principio es, como otras muchas frases del Papa, una frase con pretensiones pero profundamente hueca, absurda y sin contenido. Daría el mismo efecto aludir a la humanización de la respiración, de la nutrición y digestión. Las funciones fisiológicas del reino animal se basan en idénticos principios.
Pero a lo que se refiere el Papa es al uso del preservativo como algo que, al parecer, deshumaniza o animaliza a la persona. Desconozco la existencia de especie animal alguna que utilice frecuentemente el preservativo como medio anticonceptivo, como igualmente desconozco alguna otra que adopte medidas de forma consciente contra el contagio de enfermedades venéreas, previa a la realización del acto sexual.
Precisamente el uso del preservativo o de cualquier otro medio anticonceptivo es un síntoma de humanización, de empleo consciente de utensilios para un fin determinado como rasgo definitorio del homo sapiens.
Si tuviéramos que empezar a desmitificar habría que entrar en su propia casa, la Iglesia Católica (como cualquier otra, pero como hablamos específicamente del Papa me refiero a ella) y a sus múltiples fetiches. Ya Feuerbach decía que para rescatar al hombre, su humanidad, era preciso desterrar la divinidad misma como expropiadora de la condición humana.
El sexo no encierra misterios místicos, es una faceta de nuestra realidad existencial y no entiendo por qué no va a ser legítimo como medio de búsqueda del placer y satisfacción del deseo, algo que no considero criticable en absoluto si ambas partes obtienen un provecho recíproco. ¡Cómo cambia la Iglesia Católica en la apreciación de las cosas! El sexo siempre había sido objeto de estigmatización por ser pecado y ahora resulta ser un medio privilegiado de comunicación aunque dentro de un orden, previa bendición eclesiástica de una promesa de eterna monogamia.
Del mismo modo que el empleo de la herramienta en el trabajo y en nuestra actividad cotidiana, como todo acto que implique previsión y anticipación al futuro, es un síntoma de humanización puesto que implica liberarse de los límites a los que nos sujeta nuestra mera condición biológica, en empleo de preservativos y otros medios anticonceptivos se enmarca en la humanización de la sexualidad en tanto que nos hace libres de elegir cuando queremos tener descendencia y cuando no. El preservativo es profundamente humano, nos libera de contraer enfermedades infecciosas y nos permite vivir sin riesgos.
La cultura y la tecnociencia, caracteres humanos, nos hacen alcanzar aún mas metas, desligando la reproducción de la sexualidad. Gracias a las técnicas de reproducción asistida y de fecundación "in vitro" el hombre puede rebelarse, mediante la ciencia, contra la esterilidad y todo eso es progreso, es humanización en el pleno sentido de su palabra.
El Papa no quiere humanizar la sexualidad, la quiere teologizar, sujetarla a trabas, prejuicios y principios de orden religioso.
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