viernes, 11 de mayo de 2012

La problemática de la transgresión circunscrita a la esfera religiosa


  La cuestión de la Identidad y la Transgresión ha ocupado, a mi modo de ver, el centro de la perspectiva dogmática e institucional de las religiones. Norman Cohn en su interesante libro El Cosmos, el Caos y el Mundo Venidero[1] busca un hilo conductor en la génesis de las religiones soteriológicas, salvíficas y mesiánicas como yuxtapuestas a las más antiguas religiones Egipcias y Mesopotámicas. Las religiones zoroástrica, ugarítica, judía y cristiana, expresión de mundos en tensión, subordinan, de uno u otro modo, la cuestión de la Identidad a su Transgresión vía transcendencia. La nueva Identidad esperada interviene como un activo condicionante de la Identidad presente.  La renuncia a la vida presente, a los bienes terrenales y a los lazos familiares que predicaban los primitivos cristianos se explicaba como una preparación a la transcendencia donde la Identidad física y corporal, social y familiar no había de tener sentido en aras de una in-Identidad sobrenatural y espiritual. De todos modos, podemos destacar que en cuanto transgresoras del principio de Identidad las religiones orientales de corte budista e hinduista se llevan la palma. El yogui no se limita a transgredir su propia Identidad, se sumerge en la introspección para buscar una meta-Identidad desconectada de sí mismo. La doctrina de la reencarnación, por su parte, nos puede servir como el paradigma de la Transgresión de la Identidad entendida a su vez como preservación de una Identidad espiritual última, que permanece inmutable ante la sucesión de formas a las que accede el alma para encarnarse.

La religión tiene su propia palabra para designar la transgresión, y esta es la transcendencia, posibilidad de huir y escapar del mundo, del cuerpo y de la carne, capacidad de experimentar vivencias ultra-terrenales, de liberar el alma del cuerpo, esa caja que la limita y le impide contemplar un mundo más sublime y elevado, anejo a la divinidad. 

Por otro lado, la religión institucional, como constelación de fuerzas esencialmente identitarias, como polo de tensión social, individual y sexual, se ha convertido en un activo generador de las más variopintas tendencias transgresoras. La indisolubilidad del matrimonio ha encontrado su Transgresión en el adulterio y el amancebamiento. El celibato, como abstinencia sexual forzosa de los ministros de la iglesia, ha sido un punto de conflicto personal y religioso sobre cuya Transgresión ha girado gran parte de la temática de la novela española del siglo XIX (La Regenta, ).

 A niveles extra o inter-religiosos la religión o las instituciones eclesiales determinan un grado de transgresión de sí mismas pecado, blasfemia, sacrilegio y anti-clericalismo


El pecado: La ideología religiosa católica señala las fuentes de Transgresión como enemigos del hombre: el mundo, el demonio y la carne. De uno u otro modo, la enumeración hecha de las fuentes del pecado nos hace pensar que la gran Transgresión a someter a control por el sistema religioso no es otro que el instinto y la pulsión del placer. Tentación, demonio o carne son las distintas formas de designar al instinto que de forma continua aflora a la superficie, a la ardua batalla sostenida para sujetarlo bien mediante su negación directa por la vía de los mecanismos de control represivo que pueden ser físicos (ablación de genitales, flagelación, tormento ...) o mediante sistemas de sustitución y sublimación (éxtasis).  La fusión con lo trascendente se lleva a cabo mediante la construcción de una meta o supra-Identidad.

La blasfemia y el sacrilegio: La religión se comporta como activo generador de transgresiones antirreligiosas. Bajo un medio clericalizado es corriente y usual la reproducción de sus correlativas transgresiones, la irreligiosidad y la irreverencia, la injuria a sus mitos, a sus dogmas, a sus ritos, la profanación de sus centros y lugares sagrados.. toda iconología trae consigo su propia iconoclastia. Los transgresores anti-todo, el lumpem, los marginados, iniciaron la quema de Iglesias y conventos bajo la Segunda República. Más tarde, en plena Guerra Civil, los milicianos anarquistas saquearían templos, incendiarían estatuas y retablos, perseguirían religiosos. La estampa recuerda las guerras religiosas medievales, la de una irreligiosidad sospechosamente religiosa[2].

Dialéctica Ortodoxia-Herejía y paradigmas del pensamiento teológico del siglo XV al siglo XVIII. El pensamiento laico forjado en los siglos XVIII, XIX y XX conocieron su versión teológica en los siglos anteriores. A partir del siglo XV las instituciones religiosas tradicionales conocen el inicio de las mayores sacudidas de su historia. En el contexto de esa convulsión contra-reformista tienen lugar las mayores represiones religiosas.

A) El marranismo. En la Península Ibérica el Tribunal de la Inquisición fuerza la conversión forzosa de las comunidades judías hasta su expulsión forzosa en 1492. De esta tesitura nacería el marranismo, la herejía marrana. Las comunidades marranas se situarían de ahora en adelante en un espacio conflictivo. Su bautizo forzoso, su conversión en nuevos cristianos las obligaría a la observancia formal de los preceptos religiosos católicos permaneciendo interiormente la fe en la ley mosaica heredada de sus antepasados. El punto de intersección de dos ortodoxias conflictivas en el que se situarían las comunidades marranas a partir del siglo XV pudo ser un caldo de cultivo crucial para la configuración de gran parte de los elementos que conforma el pensamiento moderno: el criticismo, el escepticismo y el nihilismo. Desde el judaísmo serían criticadas las supersticiones católicas, pero, a su vez, ese nuevo judaísmo clandestino, sin libros y sin rabinos, desconectado de las comunidades judías ortodoxas, también se iría desvirtuando y devaluando como tal. Había nacido una herejía judía de grandes repercusiones en el occidente. los marranos, excluídos de la comunidad judía e integrados a la fuerza en la comunidad cristiana desplegarían su influencia sobre esta última. El siglo XVII y XVIII conocería a dos grandes profetas del mesianismo marrano. Sabbatai Cevi y Jacob Frank. Este último desarrolló una paradójica transfiguración del mesianismo apocalíptico judío en anarquismo. El camino elegido fue la glorificación de Esaú  lo que conduciría a cierto género de anarquía poli-transgresora que afectaría a todos los cimientos del orden político y religioso establecido. Scholem nos viene a decir en relación a la herejía frankista que



Esaú representa lo no teológico, lo elemental y lo terrenal que, a diferencia de las solemnes palabras referidas a lo espiritual en todas las religiones, no ha sido degradado y profanado por la mentira y la traición. En esas palabras podrían encontrarse los más diferentes motivos que, al unirse, crean la fuerza de la explosión.[3]



B) Los grandes dilemas del mundo cristiano. Antes de que la política y la filosofía pudieran despegar del omnipotente referente religioso, antes de que en el siglo XVIII hiciese descollar al laicismo como una fuerza crítica autónoma, el mundo cristiano cubría por completo la cuestión del poder. Todas las luchas y combates referidos al poder habían de estar cubiertos de ese manto religioso. Incluso ese mundo en crisis abierto a partir del año 1.000 de nuestra era se presenta como un mundo desgarrado internamente por las herejías. La herejía es la forma genuina de manifestación de la transgresión en un mundo determinado por la omnipotencia y omnipresencia religiosa. El conjunto de tensiones acumuladas en las luchas intestinas contra el poder y el privilegio, el conflicto de intereses irreconciliables en pugna culmina en la herejía. Los intereses opuestos exigen obviamente contar con los cauces que le permitieran manifestarse y exteriorizarse adecuadamente afectando de lleno  al conjunto de nociones que se articulan en torno al sistema teológico. 


Antes de que el laicismo emprendiera la construcción filosófica y política de los sistemas de relaciones existentes entre el hombre y la naturaleza o entre el individuo y la sociedad, la teología ya había elaborado rigurosos sistemas de inserción del hombre en el mundo, de sus posibilidades y capacidades de intervención sobre las leyes de la naturaleza y de la historia, sobre su aptitud para modificar el rumbo de los acontecimientos. La teología, con su propio lenguaje, había establecido las categorías del azar y de la necesidad, de la voluntad humana, del valor de las acciones y del rumbo de la historia. En ese contexto crítico de disyuntivas-límite se forja el pensamiento y las reflexiones de Pascal, cuya ortodoxia católica no lo puso nunca a salvo de la fuerza de la duda, manteniendo una tensión intensa entre lo evidente por la fe y lo sujeto a crítica, entre la certidumbre y el escepticismo, entre la razón y la creencia  en una lucha insoluble e irreconciliable. De Pascal se dice que anticipa el pensamiento moderno y contemporáneo.

 Los paradigmas teológicos/escatológicos que enfrentan las instituciones eclesiásticas con las herejías surgidas de la crisis de los siglos XV a XVIII anticipan, en cierto modo, los grandes paradigmas políticos del siglo XIX y siglo XX. La herejía marrana, por su parte, contribuyó sobremanera a poner los pies sobre la tierra de las inquietudes espirituales de este grupo de desclasados, hijos de la represión inquisitorial.

Afirman algunos que el monoteísmo es la antesala del ateísmo. El Deus sive Natura de Spinoza podría ser paradigmático al respecto. La negación de dios está a un paso de su afirmación absoluta. El criptoateísmo spinozista

La impronta religiosa judeocristiana y judeo-marrana dejó su herencia al pensamiento laico decimonónico. El movimiento obrero recogió la antorcha de los movimientos milenaristas que se van sucediendo a partir del año mil, de las revoluciones campesinas de los cátaros, anabaptistas, dolcianistas, de Thomas Muntzer, de Joaquín de Fiore, de Fra Dolcino. Los primeros utópicos trasladarán el paraíso celestial a la Tierra: Moro, Campanella, Owen, Fourier, etc,  



[1]Norman Cohn: El Cosmos, el Caos y el Mundo Venidero: Editorial Crítica. 1995, Barcelona.
[2]El cristianismo se ha ocupado de edificar el mito (y el tópico) de las persecuciones religiosas infligidas contra la fe a manos de los paganos romanos (Nerón, Diocleciano, etc) y de la moderna irreligiosidad laica (Revolución Francesa, Revolución Mexicana, Revolución Rusa, Revolución Española, etc). No obstante, en la misma historia del cristianismo había que constatar que las mayores persecuciones y masacres de cristianos a lo largo de la historia se han producido a manos de ... los mismos cristianos. Se ha dicho que el hombre es el peor lobo para el hombre (Hobbes) también para el cristiano, el cristiano es el peor enemigo del cristiano. No hay mas que echar una ojeada por la historia para hacer cómputo de las masacres de herejes a manos del papado, de cristianos papistas a manos de cristianos heréticos: la Guerra de los Cien Años, la conquista y posterior asolamiento de Constantinopla, el saco de Roma, la lucha contra los cátaros o albigenses, .
[3]G. Scholem: Las metamorfosis del mesianismo herético de los sabbatianos en nihilismo religioso durante el siglo XVIII. Del libro Herejías y sociedades en la Europa preindustrial, siglos XI-XVIII. Compilado por Jacques Le Goff. Pág. 298. Ed. Siglo XXI Madrid, 1987

Acerca del Racismo

  
EL RACISMO, PARIENTE CERCANO DEL ANTROPOCENTRISMO

A primera vista, el enunciado pudiera ser provocativo. El antropocentrismo comúnmente se asocia a la centralidad otorgada al hombre sobre todas las cosas, entendido como un humanismo propiamente dicho. En tal sentido, racismo y humanismo se repelerían mutuamente, pues la posición central asignada a la humanidad por este último excluiría todo posicionamiento racista, centrado exclusivamente en un grupo humano superpuesto a todos los restantes. Pero en este mundo todo es relativo. El Proyecto Gran Simio [1] reivindica la condición humana para nuestros parientes antropoides y el trato vejatorio dado a los grandes simios en laboratorios y zoológicosse asimila  al que otorgaron los blancos, hasta el mismo siglo XIX, a los negros capturándolos en las selvas africanas, introduciéndolos en jaulas y vendiéndolos como esclavos a los plantadores indianos. 

El humanismo/antropocentrismo occidental no se ha forjado precisamente en torno a la cuestión racial. El caso más patente lo tenemos en la Revolución Americana que, a la par que proclamaba todos los hombres nacen libres e iguales, importaba esclavos negros del viejo mundo para nutrir de mano de obra sus plantaciones de algodón, situación que duró casi ochenta años desde la proclamación de la Independencia hasta la abolición de la esclavitud. La libertad, igualdad y fraternidad era cosa de blancos entre blancos. La invocación del hombre y de sus derechos fue el medio del que se valió la burguesía para derribar los sistemas de privilegios del Antiguo Régimen, las clases sancionadas jurídicamente, los derechos de servidumbre, los Estados Generales, los estratos sociales, pero no las diferencias raciales.  Sartre advirtió la íntima conexión existente entre el humanismo liberal europeo y el racismo, llegando a asegurar que  no había nada más consecuente que un humanismo racista puesto que el europeo había cimentado su idea del hombre creando a la par al esclavo. 

El paralelismo entre el paradigma humanístico greco-romano y el del mundo moderno es manifiesto. El colonialismo europeo tuvo como efecto profundizar los contenidos ideológicos racistas sobre todo cuando la disyunción civilización/salvajismo se hizo patente como diferenciación racial entre blancos y restantes etnias. La superioridad de la raza blanca fue bajo el siglo XIX un dogma indiscutible, los hechos eran los hechos, la especial inteligencia del hombre blanco lo había convertido en conquistador de todo el planeta, las razas inferiores se encontraban naturalmente incapacitadas para salir el estado de barbarie en el que se hallaban sumidas, y por tal razón era necesario construir un concepto restrictivo de humanidad, un concepto puramente etnocentrista. Idéntica narración mítica es la que llegó a imponerse en torno a la evolución del hombre en su relación con los restantes antropoides que por pereza, inferioridad o falta de ingenio no quisieron acompañar a nuestros antepasados en el final despegue evolutivo.


El racismo, como acabo de sostener,  puede concebirse como la primera fase del antropocentrismo que, casi siempre, se manifiesta en primer término como etnocentrismo. Los extranjeros, los no incluidos en tu propio grupo, tienen su propia denominación genérica, bárbaros o seres incivilizados excluidos de la condición de humanidad o de las categorías mismas del centro civilizatorio o al estado de ciudadanía propios de la antigua Grecia y Roma. El estatuto de ciudadanía se reserva a los propios. Los colonizadores llamaron salvajes (es decir, parte integrante de la fauna local) a los habitantes de los otros mundos. Centrar el mundo en sí mismo y en lo que inmediatamente rodea al sí mismo, en los próximos (o en los tuyos), es el antecedente más destacado del hecho nacionalista que, en sus formas más exacerbadas, desembocó en el racismo como ingrediente necesario a la determinación del nacionalismo. Los actuales buscadores del hecho diferencial pueden obsesionarse en esa búsqueda de las puras esencias nacionales, hasta el punto de apelar a la sangre y al factor RH como hiciera cierto político vasco.

Grosso modo, podemos considerar al racismo como una de las primeras y más rudimentarias manifestaciones del espíritu centrista. Sabemos que entre determinadas comunidades cazadoras-recolectoras que subsisten en la actualidad, como entre los esquimales Inuk, el calificativo de seres humanos se reserva exclusivamente para referirse a los miembros de la propia tribu, de la propia etnia frente a los demás, quienes ya no son seres humanos propiamente dichos. Pero en la relación misma inter-racial funciona igualmente el racismo. Los gitanos, para referirse a los no gitanos usan la denominación despectiva de payos, mientras que para los payos la palabra gitano también se usa como un apelativo despectivo.

El racismo parte de una noción restrictiva de humanidad y en coherencia con ello siempre tiene a mano los calificativos necesarios para referirse a una raza distinta a la suya para despojarla de la condición humana y asimilarla a la animalidad: monos negros, ratas amarillas, perros judíos[2], etc.

RACISMO POLÍTICO: LA ESTRUCTURA INSTITUCIONAL DEL SEGREGACIONISMO

Ninguna estrategia racista represiva, por muy violenta que sea esta, prescinde de cierta organización de las víctimas cara a la implantación de un sistema de distribución de poderes y privilegios (relativos, evidentemente) entre los miembros integrantes de la raza oprimida. No hay invasión sin colaboracionistas. El caso más sangrante lo encontramos en la misma organización de los guetos judíos por los nazis y como, en los mismos campos de exterminio, ya en plena solución final, se valieron de capataces judíos para ejecutar distintas tareas de organización y administración de los campos de la muerte.

El racismo organizado o institucionalizado es algo más que un conjunto de actitudes individuales o colectivas atinentes al fenómeno racial. Las estrategias colonialistas y segregacionistas jamás hubieran tenido el éxito deseado de no haber sido por la implantación de una estructura de razas-clases de tipo corporativo (o, en cualquier caso, cuasi-corporativo), el Apartheid no consistió en una mera separación entre blancos y negros, fue algo más, una compleja estructura a la que se incorporó el mismo enfrentamiento étnico de los nativos: los zulúes de Inkhata, por un lado, y, por otro, los xoxas, simpatizantes en su mayoría del Congreso Nacional Africano y activos combatientes del sistema de segregación. 

A esta estructura, en la que los negros estaban excluidos del sistema de representación política, se unió una organización corporativa de estratos socio-raciales donde hindúes y mestizos aportaban su ínfima cuota de representación política. Las estrategias de sujeción colonial, por lo que se refiere a las sociedades tribales,  podemos concebirlas como complejas estructuras políticas integradas por sistemas de alianzas entre el agente colonizador y determinadas etnias rivales. Así nos encontramos con que, en Ruanda por ejemplo, el colonizador belga asignó una serie de privilegios en orden al acceso a distintos cargos en la administración, formación y sistema educativo a la etnia tutsi, minoritaria, frente a la etnia hutu, mayoritaria en la población. Nos encontramos con que la llamada Conquista del Oeste Norteamericano no fue un enfrentamiento directo entre colonizadores, por un lado, e indígenas, por el otro. La primera operación consistió bien en el fomento de la rivalidad interétnica, bien en el aprovechamiento de la existente.  Los rasgos de salvajismo que hoy asociamos a las prácticas de los amerindios como la de cortar el cuero cabelludo fue iniciada por los colonos ingleses que recompensaban en función de los cueros cabelludos de adversarios aportados.

EL RACISMO SOCIOLÓGICO: RACISMO RURAL, RACISMO URBANO

No cabe la menor duda de que el racismo, como fenómeno de rechazo de etnias y culturas, se encuentra hoy totalmente desacreditado. Los racistas que habitan en nuestras sociedades occidentales proceden de dos vertientes, la vertiente urbana, constituida por jóvenes de zonas marginales y dotados de un escasísimo nivel cultural que, organizados en bandas de ideología neonazi, se dedican a apalear y asesinar con nocturnidad y alevosía a inmigrantes africanos, asiáticos o sudamericanos. La vertiente rural es algo más compleja. Pueblos enteros de las comarcas más deprimidas de Andalucía (me refiero concretamente a la provincia de Jaén, a la zona de la depresión del Guadalquivir que comprende pueblos como Torredelcampo, Martos, Torredonjimeno, Mancha Real...) se levantan al son de la ley del talión para incendiar las viviendas de la comunidad gitana. 

Se trata de fenómenos sociológicos distintos englobados bajo el mismo calificativo: comportamientos racistas.  Pareciera como si la pobreza fuera caldo de cultivo de las conductas más mezquinas y miserables, como si la intolerancia se encontrara fuertemente arraigada en la miseria. Racismo urbano y racismo rural, por otra parte, poco tienen que ver entre sí. En el primero lo que advertimos es la profunda frustración con que la basura de la sociedad afronta la descarga de violencia implantada y contenida (medio familiar, medio social, etc), atacando a los grupos sociales más débiles e indefensos. En el segundo lo que se pone de manifiesto es la existencia de una comunidad rural tradicional, consanguínea y excluyente, que no ha asimilado el concepto moderno de justicia retributiva e individualizada así como el de responsabilidad individual, de modo que una afrenta infligida a un miembro de su propia comunidad cerrada, proviniendo de un sujeto extraño a dicha colectividad e integrante de una etnia fácilmente identificable por su divergencia en el aspecto racial y cultural, se entiende como una ofensa hecha a todo su grupo por toda la comunidad étnica (en ciertos medios rurales de nuestro país la reacción de rechazo étnico no se produce contra inmigrantes recién llegados, sino contra una etnia, como la gitana, con la que conviven desde hace cinco siglos). La existencia de un grupo excluye la de todos los demás. Es la misma lógica que han aplicado, hasta el exterminio recíproco, las etnias hutu y tutsi en Ruanda.



EL RACISMO PSICOLÓGICO

Todo el mundo es, a ciertos niveles, racista y etnocentrista. Si te dan un lápiz y un papel y te dicen que dibujes a un hombre (ya seas niño o adulto), tu tendencia natural será la de dibujar un hombre blanco con los caracteres raciales europeos. Para que dibujes uno de los otros, un negro o un chino, te lo tienen que indicar expresamente, pero ya no dibujarás un hombre propiamente dicho en el sentido de la centralidad que impone la pertenencia a tu propia raza, sino un (hombre) negro, un (hombre) indio o un (hombre) chino.  El referente será siempre el mismo, la raza propia, verás que el carácter más sobresaliente del oriental son sus ojos rasgados y su carencia de vellosidad.

Ellos, los orientales, verán en nosotros, por el contrario, ojos redondos (así denominan a los occidentales, pues sus ojos no son rasgados, tal y como nosotros los vemos, sino normales) y una vellosidad excesiva (para ellos, repugnante en el plano estético). Se crea una delimitación normalidad/patología determinada asimismo por el carácter racial propio: el que los indios americanos denominaran a los occidentales rostros pálidos, entendiéndose la palidez como un rasgo de enfermedad, denotaba que la pauta, la vara de medir era la de su propia raza . Lo propio marca siempre la normalidad, lo ajeno, sin embargo, se sale de la norma, se compara con los propios parámetros, con la medida de todas las cosas (en tal sentido, el hombre no sería la medida de todas las cosas, sino la raza a la que se pertenece) que es siempre lo tuyo. Desde lo de uno propio se compara siempre a los demás. Y aquí vemos la gran falsedad de toda determinación racial: los blancos no son realmente blancos (son de color ocre), los negros tampoco son negros (son de color marrón oscuro), los amarillos no son amarillos ni los pieles rojas tienen la piel roja.

La manifestación subliminal de racismo, entendido como menosprecio de las restantes razas y etnias distintas a la propia, es un fenómeno cotidiano, tan cotidiano que se advierte al hojear las páginas de cualquier periódico. No se trata tanto del contenido de la información en sí misma como de su propia extensión, lo que en el mundo mediático se viene denominando tratamiento informativo. Para que una catástrofe acaecida en el Tercer Mundo pueda ocupar las portadas y primeras páginas de todos los diarios ha de tener dimensiones millonarias en cuanto al número de víctimas, tal y como sucedió con la Guerra Civil de Ruanda. Una masacre con un saldo de cinco a diez víctimas perpetrada por un francotirador de los Estados Unidos ante la puerta de un supermercado ocupará la portada y las primeras páginas de todos los periódicos. Para informar sobre una matanza de doscientos campesinos en Sudán o Guatemala se suele emplear una pequeña columna de cinco o seis líneas máximo en las páginas del interior, hasta el punto de pasar desapercibida al lector de titulares. Se diga lo que se diga, la sensibilidad que despierta en el público occidental una y otra noticia no es la misma. Las matanzas diarias de niños huérfanos mendigos perpetradas en las calles de Bogotá y Río de Janeiro (meninos da rúa) a manos de pistoleros y paramilitares no tienen el mismo eco que la de los niños de la guardería de Dumblane. A los blancos se les dispensa el tratamiento de seres humanos, a los demás el de insectos. 


EL PATERNALISMO ANTIRRACISTA

Es curioso, pero las clases más sensibles a la cuestión del racismo son precisamente las clases más acomodadas. El antirracismo ocupa hoy en día parte destacada del acerbo del llamado pensamiento políticamente correcto puesto muy de moda por los norteamericanos. Tampoco nos podemos llevar a engaño al respecto. Un inmigrante africano de raza negra afirmaba en una revista que leí hace tiempo, muy acertadamente, que desde ciertos círculos cultos se practicaba un racismo la mar de sutil, oculto y paternalista: se mira al negro por encima del hombro por mucho que no se quiera reconocer, hasta el punto que le brindan su amistad como si fuera un favor que se le hace y por el que debiera quedar eternamente agradecido, a la par que lo miran de reojo, con vergüenza y compasión, como si se tratara de un ser deforme y, consecuentemente, se evita hablar del color de su piel, recurren al sutil eufemismo pues, viendo que la palabra negro puede ser ofensiva, así nos lo han enseñado en las películas, prefieren llamarlos personas de tez oscura, y todo ello para  no ofenderlo ¡¡como si eso fuera una desgracia!!. 

Y estos son los enemigos del racismo. Observan el fenómeno desde lejos, desde fuera de los medios violentos, miserables y crueles que reproducen comportamientos violentos miserables y crueles. Sueltan duros alegatos antirracistas desde la comodidad y el confort que les ofrece su vida burguesa, como meros espectadores que se indignan de la villanía de los malos de las películas de serie B.  El discurso antirracista es un discurso obligatorio tanto por imperativo ético como moral. Sin embargo, se olvida de que las actitudes racistas no son patrimonio exclusivo de la raza blanca, siendo esa otra visión racista más, por cuanto que considera que los blancos, actuales dueños del mundo, son los únicos que pueden permitirse el lujo de ser racistas. La componente racista se manifiesta en todo grupo humano, aunque de distinta forma. Los negros militantes del grupo Nación Negra son tan racistas y tan fascistas como los defensores de la raza aria. Los zulúes de Inkhata son tan reaccionarios y segregacionistas como los Bóers. Los recientes acontecimientos de rivalidad étnica hasta el genocidio recíproco acaecidos en África Tropical nos ponen de manifiesto que el racismo entre etnias negras puede llegar a unos extremos de crueldad mayores si cabe que los que enfrentaron a blancos contra negros. Pero parece ser que los blancos están imbuídos de cierto complejo de opresor genérico de los negros, hasta el punto de que una agresión a un negro se entiende forzosamente como un atentado racista, goza con esa presunción, con independencia de que los fines de la agresión no hayan sido los puramente racistas, que esté motivada por un ajuste de cuentas, una venganza. 

LA PATRAÑA DEL RACISMO BIOLÓGICO: RAZAS Y ADAPTACIÓN AL MEDIO

Los mismos ideólogos del igualitarismo tuvieron que defender, para hacerla efectiva, la idea de que no todos los hombres eran iguales. Sobre ese reconocimiento de la diferencia de capacidades, necesidades  y aptitudes individuales tuvieron que proyectar su futura sociedad igualitaria. Un discapacitado físico no podrá nunca competir con los  atletas profesionales, tiene limitaciones objetivas para desempeñar ciertas profesiones como puede ser la de policía , un disminuido psíquico jamás podrá tener una alta cualificación profesional, y tampoco creo que sea una monstruosidad reconocerlo.

También las razas son grupos de hombres distintos entre sí, es cierto, pero en un sentido muy distinto al ahora apuntado. Toda la humanidad pertenece a la misma especie, la última especie divergente de homo sapiens, el hombre de neandertal, desapareció hace 40.000 años. No cabe la menor duda de que los primeros homo sapiens fueron negroides ¿Cabe, en este sentido, trazar una escala valorativa entre razas superiores e inferiores? No es muy conveniente, sobre todo porque en biología ningún juicio de valor puede llegar muy lejos. Podemos comparar dos animales distintos, el salmón y el camaleón, ¿cuál es superior a cuál? Hagamos abstracción de la escala evolutiva, de la posición misma de los peces en un escalón inferior a los reptiles.

Observaremos, en primer lugar, dos medios distintos, el acuático y el terrestre, desde los cuales podamos establecer la comparación. En el océano el salmón se desenvuelve como nadie, respira bajo el agua, nada a gran velocidad, por no decir de la resistencia que demuestra a la hora de remontar los ríos. En tierra firme, el camaleón se vale por sí mismo a las mil maravillas, cuenta con respiración pulmonada, trepa árboles, se camufla entre las hojas y escupe su lengua con gran precisión sobre los insectos. En tierra firme, el salmón no es nada, un moribundo  en todo caso. En el interior del océano el camaleón tampoco es nada, también es un moribundo. Esperando se me perdone la exageración, podemos inferir que el salmón en el agua es netamente superior al camaleón y que el camaleón en tierra firme es muy superior al salmón. En realidad, estos juicios valorativos son tan evidentes como inútiles y si se puede sacar alguna conclusión es la de que toda escala axiológica es siempre relativa.

En este caso me he valido como parámetro de un factor variable como es el medio en el que se desenvuelve el ser vivo sin tener en consideración otros aspectos, como pudiera ser por ejemplo, el de que el salmón no necesita pulmones ni lengua proyectil para sobrevivir y el camaleón no precisa de aletas ni branquias. Posicionémonos un poco en la cuestión racial. Sabemos que lo que caracteriza realmente al género humano no son los rasgos faciales (cuya diversidad individual es realmente asombrosa) ni la pigmentación de la piel, ojos o pelo, ni la estatura relativa, ni la cabellera, ni la mayor o menor cobertura vellosa del cuerpo, ni la esbeltez ni la rechonchez, todos ellos caracteres físicos secundarios que ha ido modelando la selección natural en aquellas zonas climáticas donde los hombres se han ido asentando durante los últimos treinta mil años. Podíamos hacer un ejercicio especulativo análogo al argumento del salmón y el camaleón valorando la superioridad o inferioridad racial en relación a las zonas bioclimáticas del Planeta. La piel negra, de alto contenido en melanina, la favorecen las zonas climáticas tropicales por cuanto la hace inmune a las altas radiaciones solares. Sin embargo, la piel blanca será útil para aquellas zonas donde la luz solar es más tenue, como las zonas templadas, esteparias y polares.

En términos estrictamente biológicos, el negro es superior al blanco en la zona ecuatorial y tropical. El blanco es superior al negro en las zonas templadas y polares. El esquimal y mongoloide, rechoncho y de abundante almohadillado graso, estará mejor preparado para el frío que los dos anteriores y consecutivamente, peor para el calor. Aún así, no se puede identificar alegremente la diversidad racial con la diversidad biológica de los miembros del género humano, pues entre los integrantes de una misma raza se presentan divergencias genéticas notables tales como el factor RH, el grupo sanguíneo, factores inmunológicos, etc, lo cual nos hace pensar que entre determinados miembros de razas distintas puedan existir mayores similitudes que entre los integrantes del propio grupo étnico.

Ello ha hecho afirmar a más de un biólogo y antropólogo que el concepto de raza aplicado a la humanidad es irrelevante a efectos netamente biológicos. Los caracteres raciales, en términos estrictamente biológicos, no nos dicen nada más, a menos que se intente confundir la cuestión racial con la cuestión cultural. En tal caso, sí que cabría bastante más que decir, hasta tal punto que la cultura, el nicho ecológico cultural que se construyen los hombres, convierte en irrelevantes a efectos prácticos las divergencias bio-raciales.  Ni la raza ni el sexo afectan al cerebro ni a la inteligencia entendidas como capacidad creativa.

Si bien la capacidad creativa genera y condiciona las culturas, las culturas también generan y condicionan la capacidad creativa del intelecto imponiendo en este último caso sus límites y modos de eficacia. El sistema creado, el sistema cultural, pasa en este caso a un primer plano como estructura determinante de la dinámica y desarrollo de las distintas capacidades mentales individuales. No podemos caer en la trampa de atribuir el estancamiento de las actuales sociedades cazadoras-recolectoras que perviven en nuestra época a la inferioridad de sus integrantes en el plano racial.

La raza blanca indoeuropea no fue precursora de la civilización precisamente. Cuando los germanos, britanos y normandos se encontraban en pleno estado de barbarie, a miles de kilómetros, en Mesopotamia, una raza distinta a la blanca edificaba las primeras civilizaciones y descubría la escritura, nos encontramos también ante un Imperio Chino milenario. Así mismo,  en el África Subsahariana se constituyeron grandes imperios simultáneos a los europeos desde el siglo XII al XVI. Tampoco es este un argumento a favor de la superioridad de sumerios, asirios y babilonios, sino de cómo un ecosistema propicio que facilita la agricultura a gran escala y cómo la acumulación de excedente (trigo, mijo, cebada, maíz... ) pudo dar lugar a la formación de los primeros imperios agrícolas. Muchas veces el ecosistema se alía con la estructura generando ese fenómeno al que se le ha dado en llamar despegue civilizacional que nada tiene que ver con las aptitudes (en sentido racial) de los individuos integrantes de las mismas. En todo caso, creo que sobra cualquier argumento en pro de la identidad inter-racial, pues destacados biólogos tiempo ha se pusieron manos a la obra













[1] Paola Cavalieri y Peter Singer: El proyecto “Gran Simio”. La igualdad más allá de la humanidad. Editorial Trotta,  Madrid, 1998.
[2] Uno de los múltiples equívocos que ha generado la propaganda nazi, primero, y la sionista, más tarde, ha sido la de  identificar el judaísmo como un rasgo racial. Una persona de mediana cultura sabe muy bien que el judaísmo es una religión, no un rasgo racial. Sin duda, ha contribuido en mucho a generar dicho equívoco el carácter cerrado, sectario y endogámico de la religión judía. 

viernes, 4 de mayo de 2012

En torno al llamado Designio Inteligente y cuestiones concomitantes

Ciertamente, no hay que agarrarse a una teoria como a un clavo ardiendo, nada hay que sea infalible, siquiera lo fue la teoria de la evolucion tal y como la formulo Darwin en su tiempo, en la que la base molecular, genetica y bioquimica de la evolucion se desconocia por completo.

El conocimiento de Darwin en este tipo de cuestiones, antes de Mendel y el origen de la genetica, era simplemente intuitivo. El descubrimiento del ADN a mediados del siglo pasado por Watson y Crick dio un giro espectacular al conocimiento de los mecanismos de la evolucion asi como del rejoj molecular. En la actualidad a la teoria de la evolucion no se la conoce como tal, sino como la teoria sintetica, sintesis entre Darwin y la genetica.

La teoria de la complejidad irreductible la formulo un bioquimico llamado Michael Behe (La Caja negra de Darwin) y ha resultado, a fin de cuentas, una falacia, puesto que una de sus objeciones más importantes, la de la secuencia evolutiva de los cilios bacterianos, ha sido descifrada, como bien se puede  comprobar, en el vídeo que abajo adjunto.




Tres han sido los caballos de batalla del creacionismo para oponerlos a la teoria Darwinista: 1, El flagelo bacteriano. 2, El sistema inmunologico y, especialmente, el de la coagulacion y 3, El ojo y el organo de la vista,

Los tres supuestos han sido desmontados uno a uno, de modo que los creacionistas (llamados creacionistas cientificos, todo un contrasentido) o defensores del diseno inteligente no se emplean en la actualidad de forma tan a fondo como cuando Behe publicara la Caja Negra de Darwin a mediados de los noventa.

En cierto modo, los organismos vivos evolucionan, tal y como lo expresara Francois Jacob, como un bricoleur, haciendo un continuo bricolage con los elementos que tienen mas a mano, variando la funcionalidad de unos e incorporando nuevas adaptaciones e incluso arrinconando a los organos que resultan inservibles como organos residuales. La evolucion es profundamente oportunista: las escamas de los reptiles las transformo en las alas de las aves, los huesos de la mandibula de los reptiles los convirtuio en los huesos del oido de los mamiferos, del "hueso sesamoide radial", organo residual, hizo que variara su funcion convirtiendolo en un pulgar perfectamente funcional para agarrar los tallos de bambu tal y como describio magistralmente Stephen Jay Gould.

La teoria del diseno inteligente o de la complejidad irreductible viene a ser simplemente  una actualizacion mas de la falacia del primer relojero enunciado en la Teologia Natural del clerigo ingles William Paley en el siglo XVIII. No hay nada nuevo bajo el sol. De todos modos, existen las lagunas, muchas y abundantes dado que en muchos casos el registro fosil es notoriamente insuficiente. Creo que la unica secuencia evolutiva completa que se ha trazado ha sido la del caballo y aun hoy las corrientes neodarwinistas pugnan entre si, entre la teoria del equilibrio puntuado o saltacionismo de Gould y Eldredge y el neodarwinismo clasico gradualista, que sin negar el gradualismo de partida no niega una variacion en la tasa de mutaciones o velocidad de los cambios adaptativos.

De todos modos, aun cuando se confirmara la imposibilidad de dar explicacion a muchas grietas del modelo basico darwiniano, ello no implicaria que el creacionismo del diseno inteligente se impusiera como alternativa. Hoy por hoy, es lo unico e incluso lo mejor con lo que disponemos.

Cuando se habla de complejidad irreductible o de diseño inteligente no nos llamemos a engaño, de lo que se esta hablando en realidad, aunque de modo eufemistico, es de creacionismo. Lo que sucede es que el creacionismo no suele entrar presentando batalla con sus disparatadas propuestas positivas, como la de la Tierra Joven, de 4000 a 5000 años, porque es algo insostenible desde el ambito cientifico. Su estrategia es otra, la de plantear preguntas irresolubles o preguntas sin respuesta desde una perspectiva evolucionista.

Aquí más abajo se puede observar un vídeo que trata sobre los cilios bacterianos, bastante bastante capcioso y manipulador, por cierto.

http://www.youtube.com/watch?v=Jno9DqbVDdY&feature=player_embedded

 Cuando se enuncian las tesis del Origen de la Especies de Darwin se ve un libro viejo (podria ser la Biblia, con unos cuantos de miles de años mas) y la voz en Off de un anciano decrepito y achacoso poniendo el broche al final con la imagen del lagelo bacteriano y las palabras del Origen de las especies "Si pudiera demostrarse que ha existido un órgano complejo que no pudo haber sido formado por numerosas y ligeras modificaciones sucesivas, mi teoría fracasaría por completo.", como dejando el tema en el aire ..., viniendo la respuesta en la frase final del primer enlace de  video   "La ciencia avanza proponiendo y poniendo a prueba hipotesis, no declarando preguntas como incontestables" (N.J. Matzke)

El movimiento creacionista tiene mucha fuerza e influencia en USA a todos los niveles y su batalla contra el evolucionismo es sistematica, aunque afortunadamente el Tribunal Supremo ha anulado muchas decisiones de algunos Estados gobernados por los republicanos en los que o bien se prohibia en los centros publicos el estudio del darwinismo o se obligaba a enseñar el diseño inteligente y la evolucion como teorias igual de validas. Lo cual es un disparate. En las universidades se enseña quimica, no alquimia, astronomia, no astrologia.  

El tema no es que puedan existir muchas preguntas incontestables pues haberlas haylas y en todas las disciplinas, pero no todas chocan por igual con un sistema de creencias vigente y establecido.

En el campo de la fisica es normal que existan muchas mas lagunas pues, dado el tipo de objeto de estudio, sus caracteristicas y dimensiones, el ambito de lo puramente especulatiivo tiene bastante mas juego, e incluso sus grandes tesis, como la del Big Bang, no son aun hechos contrastados, tienen el estatuto de hipotesis y no todos los fisicos la defienden por igual como, por ejemplo, el mismo Fred Hoyle

Una de las falacias mas extendidas es la del principio antrópico segun el cual las constantes universales, la estructura de los átomos, etc, que se configuro tras la explosión son los necesarios para que exista la vida en la Tierra y por extensión para la aparicion del hombre. Pero esta solo es una constatación ex post, establecida sobre los valores realmente existentes

Otra falacia mas es la de la impugnacion de la operatividad del azar en el proceso evolutivo, arma muy del gusto de los defensores de la complejidad irreductible y que para enunciarla recurren incluso a la caricatura. La alegoria del tornado que atravesando una chatarreria ensambla un Boeing 747, conocida como la falacia de Hoyle, es ya un clasico que en su enunciado obvia dos factores fundamentales de la teoria de la seleccion natural, primero, los cambios graduales, y, segundo, la acumulacion de los citados cambios

De todos modos, si existe otra alternativa distinta al creacionismo o al evolucionismo sería interesante  conocerla siempre que se abstuviera el magufo Rupert Sheldrake y su resonancia morfica.



Lo cierto es que Rupert Sheldrake no está considerado hoy como un científico, vamos, se encuentra más cerca del Cuarto Milenio de Iker Jiménez que del pensamiento científico, lo que se suele llamar magufología. Los de los campos mórficos no deja de ser una especulación por sí misma. En base a su teoría, Sheldrake tambien ha divagado sobre la telepatía y el efecto adivinación que se opera ante, por ejemplo, una llamada de teléfono, que con bajo porcentaje de error se suele adivinar quién es el que está llamando. Sin embargo, no es preciso acudir a la telepatía para saber que a altas horas de la madrugada tras una llamada telefónica sólo puede haber un asunto familiar grave o que en el trabajo sepas ya con antelación quien tiene más probabilidades de llamarte y que no te llamaría por el mismo motivo a horas intempestiuvas.

Si fuera cierta la teoría de la información morfogenética, no sería necesaria, por ejemplo, la escolarización obligatoria puesto que, seleccionando a un reducido número de escolares, por morfogénesis se transmitirías todos sus conocimientos, tampoco interviene la morfogénesis en la información química que se transmiten las hormigas a trvés de las antenas, y que los diseños de la naturaleza han sido confeccionados por la selección natural: la forma aerodinámica común de dos especies que han convergido a un diseño análogo y su convergencia, como la del delfín y el tiburón es la que impone el medio acuático como más conveniente y no principio morfogenético alguno. Igualmente, el contagio cultural, como el de los macacos japoneses, exige la visualización y la práctica directa, como la talla de una piedra para transformarla en hacha.


La Teoria de la Evolucion de Darwin causo un gran impacto en su momento y su acogida fue favorable en casi todos los circulos sociales y politicos por razones muy diferentes en cada caso, algunas de ellas nada tenian que ver con la ciencia. En la Inglaterra Victoriana del siglo XIX  los defensores de la Revolucion Industrial y las leyes de la acumulacion de capital encontraron en Darwin algo asi como una legalidad natural que legitimaba su modelo de crecimiento economico, no hay mas que ver la apologia que hizo Spencer del darwinismo. Por otro lado, Marx tambien se sintio muy atraido por la revolucion cientifica de Darwin, tanto que quiso mantener correspondencia y cambio de impresiones con el padre de la biologia moderna. Pero Darwin, que a fin de cuentas era un burgues acomodado de la epoca, no tuvo el mas minimo interes en intercambiar con Marx, no le interesaba la politica, lo que no significaba que sus fuentes de inspiracion no lo fueran, pues el ensayo sobre la poblacion de Malthus fue una de sus fuentes de inspiracion teorica.

Por otro lado, Engels dedico gran parte de su actividad al estudio de la naturaleza así como a ponerse al día de los avances del pensamiento científico de la epoca pero, al dia de hoy, su dialéctica de la naturaleza deja mucho que desear dado que muchas de sus fuentes han quedado obsoletas y, por otro lado, muchos de sus principios o prejuicios se articulaban sobre cierto culto al progreso o a una determinada legalidad universal, de matriz hegeliana, que obligaba a la materia a evolucionar de lo simple a lo complejo. Pero en ciencia de nada vale el juicio previo o la preconstrucción de un sistema a partir de unas bases, creencias filosóficas o paradigmas previos, en ciencia lo que valen son los hechos y la formulación de modelos teóricos provisionales encaminados a darles explicación. De hecho, sin que podamos llegar a comparar, puesto que todas las comparaciones son odiosas, el stalinismo condeno la genética de Mendel como una herejia mientras encumbro a un charlatán lamarquista llamado Lyssenko persiguiendo sistemáticamente a los genetistas rusos como Vavilov y todo porque el señor Stalin decretó que la genetica era burguesa, metafísica y antidialéctica  


En realidad Darwin jamas usó la palabra evolución, concepto creado por Spencer. De lo que hablo Darwin fue de cambios y modificacion. En su momento desconocia por completo los mecanismos de la variacion operada por los organismos, respuesta dada un siglo mas tarde por el neodarwinismo y el descubrimiento de los mecanismos exactos de copia y rplicacion celular. Como dije antes, el descubrimiento del ADN fue crucial para la comprension de las estructuras replicativas bioquimicas del nucleo de la celula, la cadena helicoidal de ADN con capacidad de autoreplicarse con ayuda de una enzima (el ARN polimerasa) que divide la cadena en dos y asigna los elementos nuevos de los nucleotidos correspondientes a cada una de ellas  (de adenina, timina, citosina y guanina), de modo que la copia no siempre tiene por que ser exacta. La evolucion consiste en una sucesion de copias defectuosas en virtud de mutaciones en los elementos operadas por fenomenos totalmente aleatorios, como las radiaciones, rayos gamma, rayos cosmicos, etc De ser las copias identicas la evolucion no hubiera pasado del simple estadio bacteriano.

El genoma, como conjunto de instrucciones de las que se ha dotado el ser vivo para su supervivencia, es informacion y una de sus lecturas, por analogia a la ofimatica, es la de programa, en el sentido dado por Monod, Jacob o Dawkins. ¿Es inteligencia? En cierto modo si lo es puesto que el nucleo celular acumula memoria codificada en cadenas de proteinas y estrategia. Por ese motivo Darwin no entendia or que se colocaba en la cumbre de la evolucion a la inteligencia humana cuando entendia que una abeja era en si misma toda una maravilla del instinto (entiendase que en su epoca se desconocian las bases bioquimicas del instinto)

He intento buscar los biologos que se han pasado al al antidarwinismo y, busque lo que busque, solo encuentro a defensores del diseno inteligente como Michael Behe y otros ligados directa o indirectamente al Center for Science and Culture y al  Discovery Institute, entidades financiadas por distintas confesiones religiosas evangelicas y de clara tendencia creacionista. También se ha hecho referencia a Rupert Sheldrake y a su Teor'ia de la Resonancia Mórfica, defensora de practicas seudocientificas como la homeopatia ligada a corrientes misticas orientales recubiertas de cientificismo, pero nada mas. Es que no he encontrado siquiera a un biologo serio no creacionista que cuestione a Darwin pues casi todos lo que lo cuestionan lo hacen desde esos presupuestos ideologicos.

Haciendo una recopilación de la historia de las ideas sobre el origen de la vida, en términos laicos, nos encontramos en primer lugar con la Cadena del Ser de Aristóteles, a partir de la cual Santo Tomas enumeraría sus cinco vías, con el catastroismo de Cuvier, teoria con la que explicaba la existencia de fósiles de seres que hoy no existen y, finalmente con un precedente de Darwin, Lamarc, que defendia la evolucion pero no como selección natural sino como cambios que operaban las mismas especies para adaptarse al medio (las jirafas a costa de estirar el cuello para llegar a las hojas, etc) y, finalmente con Darwin y Wallace que simultáneamente enunciaron la teoria de la seleccion natural. Y, a partir de ahí, distintas posiciones, como la del neodarwinismo clasico gradualista y el saltacionismo o equilibrio puntuado de Gould.  


En cuanto a las teorias cosmologicas, la formulacion clasica del Big Bang ha sido cuestionada recientemente por Roger Penrose, con su teoria del Gran Rebote 


A proposito del principio antropico citot unas frases de la obra el Azar y la Necesidad de Jacques Monod:

La vida ha aparecido sobre la tierra: ¿cuál era antes del acontecimiento la probabilidad de que apareciera? No queda excluida, al contrario, por la estructura actual de la biosfera, la hipótesis de que el acontecimiento decisivo no se haya producido más que una sola vez. Lo que significaría que su probabilidad a priori es casi nula”  . La aparición del hombre es “otro acontecimiento único que debería, por eso mismo, prevenirnos contra todo antropocentrismo. Si fue único, como quizá lo fue la aparición de la misma vida, sus posibilidades, antes de aparecer, eran casi nulas. El Universo no estaba preñado de la vida, ni la biosfera del hombre. Nuestro número salió en el juego de Montecarlo. ¿Qué hay de extraño en que, igual que quien acaba de ganar mil millones, sintamos la rareza de nuestra condición?” 

 Esa misma idea aplicada a la aparición de nuestro Universo, a la aparición de la vida o a la aparición del hombre sirve perfectamente para nosotros mismos pues todo lo existente es fruto de una posibilidad entre milones en contra; el que yo sea ahora aquí yo mismo y no otro se decidió en una lotería en la que mas de 30 millones de espermatozoides compitieron por fecundar un óvulo, nacida de otra lotería, que mi padre conociese a mi madre ... y de otras muchas más

En ciencia de nada valen la intuicion ni el sentido comun. La relatividad y la mecanica cuantica atentan contra el sentido comun, como tambien lo hizo la gravitacion universal de Newton respecto a la Fisica Aristotelica, totalmente acorde al sentido comun, como igualmente lo serian la teoria de Oparin sobre el origen de la vida o el estudio de la microbiologia en la epoca de Pasteur respecto de la creencia en la generacion espontanea de seres vivos a partir de restos organicos en descomposicion tal y como se creia desde la antiguedad.

Los que sostienen la tesis de la Tierra Joven basandose en los calculos del reverendo James Ussher, en el siglo XVII, que, Biblia en mano, calculo que la Tierra aparecio al anochecer del sabado 22 de octubre del año 4004 A.C. y que lo argumentan en base a que si la Tierra hubiera sido mas antigua se hubiera desgastado de tanto rotar, o algo por el estilo. Tambien hay otros que sostienen que la Tierra es hueca por dentro (Julio Verne tiene mucha responsabilidad en eso), aunque tambien existen otros que, aun sin impugmar la Teoria de la Evolucion, consideran imposible que la vida se hubiese originado en la Tierra dadas las caracteristicas de la Tierra Primitiva. Esa teoria postula el origen extraterrestre de la vida y sellama Pnspermia, la han defendido fundamentalmente Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe, encontrandose con algunos adeptos mas, como el codescubidor del ADN Francis Crick, teoria que si puede tomarse en cuenta al no ser tan disparatada como la del diseno.

Existen pruebas y evidencias de que todos los seres vivos proceden de un tronco común. Podemos encontrar pistas en los 20 aminoácidos esenciales que integran las proteínas de todos los seres vivos existentes en el Planeta, desde la última bacteria y alga verdiazul hasta el hombre, pasando por el musgo, los helechos, los insectos, los alcornoques y los anfibios. 

La vida emergió en un momento preciso y específico y todo apunta a que toda la biósfera procede de una única célula, la célula madre surgida al azar no se sabe como y dónde, en cualquier sistema de concentración de materia orgánica, en cualquier caldo pre-biótico rico en actividad bioquímica, en la condensación de moléculas proteínicas constituidas por los 20 aminoácidos en torno a los cuales se articula todo sistema viviente, en la unión de un núcleo de ADN al material citoplasmático, en la ulterior simbiosis del citoplasma con las mitocondrias: reacciones químicas, temperaturas propicias, síntesis moleculares, estructuras replicativas y teleonómicas. 

Observamos que caben cientos de aminoácidos posibles para formar proteínas y, sin embargo, las proteínas de las estructuras vivientes son escasamente una veintena, o, así, las zonas ricas en carbono hubieran organizado los compuestos polinucleótidos en base al carbono  hubiesen hecho uso de este elemento para formar cadenas orgánicas . Pero la estructura del código es idéntico. La misma espiral de las moléculas de ADN es idéntica en todos los organismos, todos se basan en la misma estructura de la información del código, incluso el sentido de la doble hélice es invariablemente el mismo en todos los organismos vivientes, las moléculas están dispuestas hacia la derecha, nunca hacia la izquierda.

La irradiación adaptativa, la ramificación y formación de un arbusto a partir de un tronco es un fenómeno que no solo afecta a la evolución biológica, tambiese produce en el marco de la evolución cultural y social. Como ejemplo se puede poner el del lenguaje. El lenguaje es un fenómeno vivo que evoluciona en base a sus propias leyes internas de funcionamiento, cuya evolución al igual que las especies del mundo viviente, se dispersa y ramifica generando sistemas de irradiación adaptativa (troncos y ramas), como el latín en relación a las lenguas romances: el español, francés, italiano, catalán y rumano junto a sus respectivos dialectos, y,, existen unos  que tienden a la hegemonía (como el inglés) y otros se encuentran en vías de extinción (como el euskera ) y otros que ya se extinguieron (el sánscrito, el latín y el griego clásico) y todo ello en base a una gradualidad asombrosa. 

Pues sí, la aparición de la primera célula viva de la materia orgánica es el gran eslabón perdido del origen de la vida. El experimento Miller-Urey en 1952, basado en la hipótesis de Oparin y Haldane, simulando las condiciones de la atmósfera terráquea prebiótica, dando lugar a la formación de moléculas orgánicas no dió la solución sino parte de la solución. De ahí, así como del hallazgo de restos orgánicos en meteoritos abrió las puertas a la exobiología, pero el origen extraterrestre de la vida no resuelve el problema sino que lo aplaza.







Sobre Darwin y el darwinismo




Charles Darwin
Darwin fue, ante todo, un aristócrata victoriano de la época que, formando parte de las clases acomodadas, nunca quiso entrar en polémica ni cuestionar ni un ápice la política colonialista británica. Tambien es cierto que su formación no fue científica sino teológica, el destino de predicador anglicano era el que su padre le había asignado. Precisamente, uno de sus textos favoritos de juventud fue la Teología Natural del reverendo Paley, todo un alegato en pro del creacionismo y de la omnipresencia de un Primer Relojero o diseñador de la naturaleza,

Jean-Baptiste Lamarcq
Sin embargo, tambien fue otra cosa, Un hábil observador de la naturaleza conocedor a fondo de la taxonomía linneana, La idea de que las especies se modifican no se la debemos a Darwin. Ya antes que él su abuelo Erasmus Darwin había desarrollado esa intuición y el francés Jean-Baptiste Lamarcq había sentado en su Filosofía Natural la idea de que las especies cambian y se modifican, pero no en la lucha por la supervivencia sino en la lucha por la adaptación.

Darwin fue contratado para el viaje del Beagle en calidad de taxónomo, como clasificador y catalogador de especies nuevas y fue precisamente su encuentro con el nicho ecológico de las Islas Galápagos lo que le hizo comprobar cómo funciona la diversificación de especies, de las generalistas a las especialistas, concretamente a través del estudio de los pinzones.



Thomas-Henry Huxley
Es cierto que Darwin no tenía ni idea de genética y que Mendel tuvo que esperar al siglo XX para que sus conclusiones sobre la herencia fuesen tenidas en cuenta en el mundo de la biología, Todo lo más, lo que tenía era la intuición, de sentido común, de que los padres altos tienen hijos altos o de que el hombre ha ido selccionando razas de perros, gatos y animales domésticos destacando una cualidad determinada: la velocidad, el olfato, etc, Tambien es cierto que no fue un hombre brillante como polemista y que esas tareas se las encomendaba a su Bull Dog particular, a Thomas Henri Huxley, pero tambien es cierto que no apoyó el darwinismo social y el eugenismo de su primo Francis Galton y que toda interpolación en este sentido es tremendamente injusta,

Francis Galton
El racismo y el anglocentrismo de las clases acomodadas de la Inglaterra Victoriana era una moneda común de la que pocos estaban exentos, Incluso en los linajes evolutivos del siglo XX era corriente ver, hasta los años treinta, a los negros como situados en un escalafón evolutivo por debajo de los blancos, Sin embargo, las tesis de Darwin no han sido desechadas por la ciencia moderna. Han sido confirmadas por los avances en genética, construyéndose una síntesis: el neodarwinismo o teoríasintética, por los hallazgos de la paleontología y de la geología, por el relojo molecular del ADN y por los distintos métodos de medición y datación (potasio-argón, carbono 14, polaridad magnética de la tierra) así como en la reconstrucción de secuencias evolutivas completas, como la del caballo, mediante restos fósiles así como la evidencia de los órganos vestigiales, como nuestros apéndices, muelas del juicio, carne de gallina, coxis, etc, cuya presencia solo es explicable a la luz de la teoría de la evolución
 
Karl Marx
Marx y Engels fueron fervientes admiradores de Charles Darwin. De hecho, en el libro primero de El Capital Marx hizo una recesión a propósito del trabajo humano comparado con el de las abejas que dedicó al naturalista inglés, Pero una cosa es la teoría de la variación de las especies por la selección natural (el concepto evolución es ajeno a Darwin y fue acuñado por uno de los padres del darwinismo social, Herbert Spencer) y otra la labor de los extrapoladores, tanto los que usaron la idea de competencia entre especies como una legitimación natural del capitalismo, como los racistas que se valieron de una mala lectura de Darwin para legitimar la superioridad de la raza blanca,

Thomas Malthus
La admiración que Marx profesó por Darwin no se extendió a Malthus a quien criticó de forma contundente por su análisis del crecimiento de la población y su comparativa con el crecimiento de los alimentos. Marx criticaba precisamente la extrapolación de unas observaciones que sólo eran válidas para una determinada fase del desarrollo social, en concreto, la fase capitalista así como su tendencia a crear una población excedentaria, un ejército de reserva de mano de obra, necesaria para el abaratamiento del precio de la fuerza de trabajo y, por tanto, de los costes del capital variable,

En resumen, una cosa es Darwin, que sentó las leyes por las que se desenvuelve el mundo viviente, y otra cosa muy distinta, los darwinistas, los neodarwinistas y los sociobiólogos, muchos de los cuales justifican la naturalidad consustancial al hombre de instituciones como la guerra y la propiedad privada basándolo en los genes.

Gregor Mendel
Nuestra especie es la única del planeta que ha anulado las leyes de la evolución y de la selección natural, El desarrollo de la epidemiología, las vacunas, las distintas prótesis para la vista, y los tratamientos de las enfermedades crónicas permiten que los genes de la miopía, diabetes, etc, se transmitan de padres a hijos y que podamos tener descendencia con enfermedades que debían haber acabado con nosotros antes de llegar a la edad de reproducirnos. Esta es una novedad que, al menos en la parte del planeta en la que vivimos los privilegiados de nuestra especie, habría que tener en cuenta cara a la evaluación de un futuro.