viernes, 25 de octubre de 2013

A propósito de un comentario: Acerca de los BRIC




Sólo comentaré la respuesta dada en el minuto 1:04:48 de su intervención, cuando aborda la respuesta acerca del papel de los BRIC (nuevas potencias emergentes, iniciales que señalan a Brasil, Rusia, India y China) en el sistema mundial.

Quien establece las normas y condiciones del campo de batalla es siempre el adversario. El deber de la izquierda debe consistir en comprender tanto esas condiciones como sus sistemas de contradicciones al objeto de insertar su estrategia y táctica política.

La postura de Anguita peca de de un exceso de simplificación y dogmatismo. No cabe la menor duda de que los BRIC son básicamente potencias económicas capitalistas y explotadoras y que no son motivaciones altruístas las que guían su intervención en el escenario internacional. Igual que los Estados Unidos buscan zonas de influencia estratégica, redes de abastecimiento de materias primas y nuevos mercados.

La configuración del mundo ha sufrido cambios sustanciales a lo largo de los últimos 30 años: de la bipolaridad de la Guerra Fría se pasó a la unipolaridad relativa de los Estados Unidos de la década de los noventa, convertido, junto a la OTAN, en el principal promotor de intervenciones militares en el Tercer Mundo (Invasión de Panamá, Guerra del Golfo y Guerra de Kosovo). 

En la actualidad, nos encontramos ante un mundo multipolar en el que los BRIC tienen una influencia destacada en el escenario internacional y donde la sola voluntad de Norteamérica de ordenar una intervención militar no es suficiente. Todos hemos presenciado cómo ha sido abortada la inminente acción militar contra Siria.

El genio político de Lenin, su pragmatismo y don de la oportunidad (no lo confundamos con oportunismo) le hizo comprender que por encima de los escrúpulos morales y los maniqueísmos doctrinales se encontraba la posibilidad de obtener provecho político de las circunstancias. No le preocupó lo mas mínimo ser tachado de traidor cuando los alemanes le ofrecieron la posibilidad de regresar a Rusia en un tren que atravesaría, desde Ginebra, las líneas enemigas para llegar a Petrogrado. 

Desconozco si conoció las enseñanzas del florentino del siglo XV padre de la política, aunque qué duda cabe, las supo poner en práctica. También el primer Mao, el gran estratega, sabía que era necesario firmar una tregua con su adversario secular, los nacionalistas chinos del Kuomintang, para centrar los esfuerzos en la lucha contra la invasión japonesa.

No es cierto, por tanto, que de los BRIC no pueda esperarse nada. De hecho, su existencia es y ha sido un factor decisivo en la emergencia de los países del ALBA y la CELAC, brindando la posibilidad de recibir transferencias de tecnología así como la firma de acuerdos comerciales y de cooperación militar fuera del régimen de monopolio detentado hasta entonces por los Estados Unidos de Norteamérica.

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